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Boxeo, arte y poesía contra las adicciones
Con el propósito de brindar contención a gente con adicciones a drogas peligrosas, un grupo de mujeres y hombres realizan un fecundo trabajo en el Centro Juvenil Villa Hidalgo. El espacio donde funciona, depende de la Secretaria de Desarrollo Social de la Municipalidad de San Martín, está ubicado en las calles Mitre y Obligado. Allí se realizan actividades deportivas, artísticas, culturales.
“Somos parte del Dispositivo Integral de Abordaje Territorial (DIAT), que depende del Sedronar. Trabajamos con estrategias de prevención y promoción, más que nada deportivas, para que las chicas y chicos del barrio se acerquen a realizar algunas de las actividades. Al problema del consumo lo abordamos con mucho cuidado, es decir, si alguien necesita un tratamiento se lo proponemos. La función específica que realizamos es la integración e inclusión de la gente a este lugar”, cuenta a Zorzal Diario, Sofía Gorosito, una de las colaboradoras.
Además, para que las pibas y pibes puedan realizar las actividades que ofrece el lugar, les brindan alimentación. En la planta baja del edificio funciona un comedor que suple las necesidades cotidianas de quienes concurren.
“Acá brindamos muchos talleres y actividades, deportivas, recreativas, lúdicas, y artísticas para jóvenes de 12 a 21 años. Esta es la población juvenil que participa del espacio. Funcionamos a contra turno de lo que es la escuela para que todos puedan venir, brindamos desayuno, almuerzo y merienda. Esto es un espacio de contención, del cual participan psicólogos, trabajadoras sociales y los docentes de los talleres”, explica la coordinadora, Marina Pérez.
Sin embargo, el eje central parece ser el deporte, especialmente el boxeo. Allí colabora la actual campeona Débora Gómez y el ex campeón José Antonio “Pólvora” Gómez. Lo hacen con el objetivo de sacar a los chicos de las calles, las drogas y el alcohol. Solo pretenden lo mejor para quienes participan, lo hacen para que los más pequeños no tengan que pasar por lo mismo que ellos.
Resulta que Pólvora pasó 28 de sus 62 años en prisión. Entre rejas comprendió el funcionamiento de un sistema que opera con impunidad y se hace carne en el cuerpo de las personas. Cansado de vivir en un contexto tan violento, comenzó a estudiar Sociología en la sede que la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM) instaló en la unidad Nº 48 del Servicio Penitenciario Bonaerense (SPB), ubicada sobre los célebres basurales de José León Suárez. Además, el hombre se convirtió en poeta: publicó un libro.
“Para que esto funcione y sea posible pasamos por varias reuniones para ponernos de acuerdo. Pero por suerte todos queremos la tranquilidad y la paz. Estamos luchando para que el hambre y las adicciones no golpeen a las pibas y pibes del barrio. Acá realizamos muchísimas actividades de contención”, explica Pólvora. Y concluye:”Por ejemplo, boxeo, arte y poesía. Enseño con la campeona, Débora Gómez, también hay alfabetización para quienes no saben leer y escribir. Obviamente para poder hacer todo esto la gente tienen que tener la panza llena, por eso acá abajo funciona un comedor”.
Por Jesús Cabral
Fotos por Evelyn Schonfeld






