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Cárceles: “Nuestra idea de capacitación está basada en la cultura del trabajo”

En el marco del proyecto “Más trabajo, menos reincidencia” capacitaron a más de cuarenta personas privadas de libertad en cárceles dependientes del Servicio Penitenciario Bonaerense (SPB). La enseñanza fue sobre revestimiento a rodillo y se hizo de manera remota.  La actividad formativa la dictó la empresa Anclaflex y se desarrolló en las unidades 47 de San Martín, 18 de Gorina, 40 de Lomas de Zamora y 50 de Batán, esta última alberga mujeres.

“Somos una Pyme que desde sus inicios tienen la intención de brindar capacitación constante a la comunidad. Es la base fundamental desde su fundación. La educación como motor de la sociedad es parte de nuestra filosofía corporativa”, cuenta a Zorzal diario, Hernán Balsas, de la empresa Anclaflex.  

Y continúo explicando: “Hace diez años que armamos la escuela de capacitación permanente en la empresa. Nuestra planta está ubicada en La Reja, en el partido de Moreno. Allí empezamos con los primeros cursos teóricos y prácticos en distintas fábricas. También lo hicimos con los distribuidores y clientes aumentando de este modo el alcance de estos cursos”.  

“Tras la capacitación las personas privadas de libertad incorporaron herramientas que les permitirán trabajar cuando vuelvan a integrarse al seno social”

“Hicimos capacitaciones con distintos municipios y ONGs. Ahora nos organizamos con el servicio penitenciario bonaerense. En este nuevo contexto de pandemia declarada por el virus Covid-19 los cursos son virtuales, así logramos romper con las distancias. Nuestra idea de capacitación está basada en la cultura del trabajo”, subraya el empresario Balsas. Y asegura: “Pretendemos que todas las personas que realizan nuestros cursos puedan tener un oficio para poder generar sus ingresos y realizar tareas en sus propias casas. De este modo consideramos que hemos cumplido con nuestra misión”. 

“Más trabajo, menos reincidencia” es impulsado por el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Provincia de Buenos Aires, el Patronato de Liberados y el INAES, entre otros ministerios provinciales y nacionales.

Tras la capacitación que se realizó durante las últimas semanas a través de una plataforma virtual de conferencias, las personas privadas de libertad incorporaron herramientas que les permitirán trabajar cuando vuelvan a integrarse al seno social.

El Director de Promoción e Inclusión Sociolaboral, Marcos Di Lorenzo, explica que uno de los principales objetivos es “que las personas detenidas logren capitalizar su tiempo, modificando sus creencias limitantes y transformar su modelo mental para que encuentren nuevas motivaciones”.

Y sostiene: “El hecho de que puedan aprender distintos oficios hace que su reinserción social pueda concretarse como una realidad, ya que estarán calificados para desarrollarse en el mercado laboral de manera tal que ellos mismos se vean como actores positivos de la sociedad”.

“Muchas veces se piensa que el sistema penitenciario es el culpable de que las personas no evolucionen y vuelvan a reincidir en el delito. Invito a reflexionar sobre las oportunidades que la sociedad les brinda a éstas personas cuando salen de las cárceles”

Expresó el Director de Promoción e Inclusión Sociolaboral, Marcos Di Lorenzo.

“Acompañamos a las personas privadas de libertad para que durante la condena aprendan algo productivo. Lo hacemos a través de capacitaciones en oficios y programas educativos. Intentamos acercar a éstas personas a la cultura del trabajo”, continúa Di Lorenzo.

“A lo largo de la historia penitenciaria se intentó llevar adelante estas políticas, pero lo que nunca hubo fue una convergencia entre todas ellas, que es lo que se logró ahora. Llevo 22 años trabajando en la institución penitenciaria. Nuestra misión es articular, generar y potenciar las capacitaciones en oficios dentro de las cárceles provinciales”, explica Di Lorenzo.

Y asegura que: “En este sentido venimos funcionando favorablemente. A través del tiempo nos encontramos con nuevos desafíos, tratamos de innovar y gestionar cosas distintas para que las personas que se encuentran privadas de libertad puedan cumplir la condena y capitalizar el tiempo en detención positivamente”.

“Dictamos cursos de electricidad, carpintería, herrería, albañilería, impresión 3D, textil, huerta, panadería y muchos oficios más. En esta oportunidad se gestionó con distintas empresas, Anclaflex es una de ellas y su fuerte es el revestimiento a rodillo”, detalla Di Lorenzo. Y finaliza enfatizando que: “Muchas veces se piensa que el sistema penitenciario es el culpable de que las personas no evolucionen y vuelvan a reincidir en el delito. Invito a reflexionar sobre las oportunidades que la sociedad les brinda a éstas personas cuando salen de las cárceles”.  

Los internos que asistieron a la capacitación lo hicieron concurriendo a aulas donde cuentan con los materiales tecnológicos necesarios para acceder a la plataforma. Se hizo en forma tal que se pudo respetar y mantener el distanciamiento social establecido por los organismos internacionales especializados en salud. Más de cuarenta mujeres y hombres obtuvieron certificados.

Están trabajando para repetir la experiencia en otros establecimientos y ampliando los cursos que estarán a disposición de todas las personas privadas de su libertad, interesadas en participar en esta experiencia formativa.

Fotógrafias: @todos.somos.otros

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