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Carlos Canavese y su museo de máscaras en Villa Maipú
Carlos Canavese (66 años) abrió el garaje de su casa en Villa Maipú para mostrar su colección de máscaras con más de 400 piezas de todo el mundo y con diferentes historias. Allí también, desde hace 22 años, tiene montado el centro cultural Teatralizarte, donde se sostiene una de las cuatro salas de teatro independiente de San Martín. En el espacio, cuando la peste del coronavirus no había llegado, se dictaban talleres y se realizaban obras de teatro para la comunidad. Canavese fue distinguido como embajador de la paz por la organización civil “Mil Milenios de Paz”. La mención tiene que ver con su trabajo vinculado al teatro con personas con discapacidad. En 2013, fue reconocido por el Vaticano por generar “puentes de comunicación” con jóvenes con distintas capacidades.
Villa Maipú es un barrio de casas bajas. El Pancho 46, la avenida Illia, ingreso vial clave desde capital federal al municipio, o el estadio de Chacarita Juniors, adornan el escenario de esta localidad sanmartinense.
Sobre la mencionada avenida Presidente Illia al 1525 se encuentra la casa de Canavese, el hombre que nació en Villa Urquiza, pero que desde hace 40 años vive en San Martín. “Soy hincha de Racing, pero hincho más por Chacarita”, expresa en alusión a su identificación con el barrio. “No quiero ni enterarme cuando se enfrentan”.
Canavese utiliza el garaje de la planta baja de su casa para trabajar la cultura del barrio. Primero para montar el centro cultural Teatralizarte, y desde hace 2 años, con el “Museo de Máscaras Canavese”. “Colecciono máscaras desde hace mucho tiempo. Las tenía arriba, en mi casa: una pared repleta y cajas y cajas llenas”, comenta Carlos. Un tiempo atrás, en uno de sus viajes al que lo llevo su trabajo con el teatro y la discapacidad, una persona con la que entabló diálogo le sugirió que las exponga al público. Así que en 2019, comenzó a exhibirlas.
“Muchas de estas máscaras me las han regalado, otras las compre y otras me las dejaron. Tengo muchas donaciones. Lo interesante de todas estas máscaras es que todas dicen algo, tienen una función y tienen un relato” afirma. Antes de que llegara la pandemia del Covid-19, se hacían visitas guiadas en donde Canavese junto a una actriz recreaban mediante la actuación las historias que contienen cada una de estas máscaras.
“Las máscaras tienen mucho valor por las historias que tienen atrás, no por lo que puedan decir: representan la cultura. Las figuritas difíciles para los coleccionistas son las máscaras mortuorias. Yo tengo copias y dos que son auténticas: le hicieron el molde al cadáver”, confiesa el coleccionista.
Las máscaras mortuorias es una práctica que se dejó de realizar en la actualidad en los centros urbanos, pero es una tradición que se sostiene en puntos del país más alejados de la ciudad: “Se suele utilizar en el caso de que sea un ciudadano ilustre”, cuenta.
Canavese afirma que lo que lo incentivó a tener un museo de máscaras abierto a los visitantes es “sentar un antecedente, porque Argentina era uno de los pocos países en el mundo que no tenían un museo específico de máscaras. Este es el primer museo de máscaras específico que hay en la Argentina. No hay otro. El más impresionante es el de México, que se hizo en 1910, lo realizó un militar que amaba mucho la cultura. Hizo un museo impresionante, como el museo de Luján pero con máscaras de todo el mundo”, asegura.
22 años de teatro en el barrio

El pasado 1° de marzo Teatralizarte cumplió 22 años. “Acá trabajan 8 grupos de teatro, casi todos de San Martín. En el espacio trabajan alrededor de dieciocho personas, de las cuales cuatro están en el día a día colaborando en las mejoras correspondientes del lugar”, explica Canavese.
“Tenemos grupos especializados en comedia, drama, varieté, que son los que nos piden y contratan desde los centros de jubilados, además de hacer teatro con discapacidad. Otro grupo hace teatro sobre temáticas de la mujer, con un grupo de mujeres, de las verdaderas problemáticas de la mujer”, continúa.
La pandemia del Covid-19 puso un impasse a estos proyectos: “El problema más importante no es tratar de subsistir con el teatro cerrado, sino tratar de recomponer cuando se pueda. Ya pasó un año y medio y la gente ya piensa de otra manera, hace las cosas de otra manera. Hay que ver como nos recomponemos. Mucha de la gente que estaba acá, está en duda de que hacer. La incertidumbre va a seguir por un año o dos”, pronostica.
El teatro independiente ocupa un rol preponderante en la sociedad, como espacio de integración y de identidad del barrio, donde sus impulsores llevan a cabo proyectos a pulmón y muchas veces sin ayuda económica de ninguna índole. “Acá hay un montón de sacrificio y esfuerzo: Son 22 años de laburo. Lo que se hace y se inventa en teatro independiente, luego se utiliza en el teatro comercial”, comenta Canavese.
Un premio del Vaticano y viajes por el mundo
En 2013, mediante el vínculo con el Padre “Pepe” (José María Di Paola), Carlos Canavese consiguió el premio por los “puentes de comunicación” creados con jóvenes con distintas capacidades. “Una vez viene una mamá que tenía dos chicos de veinte años que tenían un retraso madurativo de moderado a severo. Yo soy profesor de teatro desde 1989 pero nunca había trabajado con la discapacidad. La mamá no podía llevarlo a la escuela y no sabían leer ni escribir. Empecé a leer libros, a hablar con amigos que tenían chicos con síndrome de down. Tragué muchísima información en aquel momento. Sabía que tenía que buscar una forma de comunicarme con ellos. Eso en discapacidad se llama “Puente de Comunicación”. Yo sin darme cuenta había inventado un puente de comunicación para que ellos pudieran leer y escribir”, recuerda. Con los jóvenes trabajó desde el 2003 al 2010 y fue publicando en internet la metodología aplicada.
“Ahí lo vio la fundación “Educar en Red” y lo publicó. Luego lo vio la facultad de medicina y lo público, lo vio el Club de Leones de San Martín, que fue fundado por una persona con capacidades diferentes y después lo vio el Padre Pepe. Así llegué al Papa Francisco y al Vaticano”, repasa Canavese el recorrido el recorrido que lo llevó al sumo pontífice.
“En noviembre de 2019 fue el último viaje que hice por el Vaticano. Ahí se terminó, pero la experiencia que adquirí y los lugares que conocí, fueron alucinantes. Nunca había viajado en avión, le tengo pánico pero ahora me acostumbré. Lo del Vaticano fue una experiencia inesperada y aprendí mucho”, expresa el hombre.
Con la experiencia adquirida Canavese pretende que haya otros receptores de los conocimientos que le dio haber viajado por el mundo y aprendido sobre los distintos puentes de comunicación: “Me gustaría poder enseñarlo y darlo, pero el municipio no quiere. Cuando abrí la escuela de discapacidad, el municipio me puso la escuela municipal de discapacidad a dos cuadras. Les dije que me ofrecía de manera gratuita a transmitirles la experiencia a los profesores y a los chicos también. No les interesó. Cuando les dije que había ganado el premio del Vaticano, y que quería llevar algo de San Martín, tampoco”, sostiene sobre el vínculo con el gobierno municipal katopodista.
Recientemente, Carlos Canavese fue reconocido como embajador de la paz y su centro cultural Teatralizarte, es una embajada de la paz. “Cuanto más grande es una mención, más inesperada se hace. Lo primero que te empezás a preguntar es: ¿cómo llegó esto?. Lo bueno es que sirve para aprender más cosas”, señala. “Fue una derivación del trabajo que hice con la discapacidad y el teatro y con el Club de Leones, que fue uno de los padrinos”, comenta.
La cultura local y la gestión municipal
Carlos Canavese es gestor de una de las cuatro salas de teatro independiente que actualmente siguen adelante en San Martín. El martes 5 de julio mantuvieron una reunión con el intendente municipal Fernando Moreira y las funcionarias a cargo del área de Cultura, Nancy Capelloni y Lucia Santarone.
“La reunión fue positiva. Hay proyectos de la Municipalidad para trabajar con los artistas locales. Van a reunirse con cada una de las salas para conocer sus problemáticas”,subraya Canavese.

El encuentro con las autoridades municipales era algo que el sector solicitaba desde febrero, para charlar sobre el estado que atraviesan los espacios culturales independientes, en medio de la segunda ola del Covid: “Estábamos pidiendo que nos reciba el intendente desde hace tiempo. Moreira nos explicó que el año pasado estuvo atendiendo muchas urgencias y con un presupuesto municipal que bajó estrepitosamente en la recaudación. Estaban atendiendo lo urgente y no estaban atendiendo lo importante”, finaliza Canavese.





