Su escrito modula entre el amor al fútbol, a Juán Roman Riquelme y la pérdida de…
El primer autódromo del país estuvo en San Martín
En el cruce de las actuales avenidas General Paz y Constituyentes, se emplazó el primer predio para competiciones automovilísticas. Su cercanía con el arroyo Medrano atentó contra su existencia.
Desde principios del siglo pasado, el partido de San Martín fue epicentro de muchas confrontaciones automovilísticas. En noviembre de 1914 se disputó en el camino de Florida a San Andrés (hoy Avenida José María Campos) una prueba del kilómetro, donde por primera vez en el país se utilizó un reloj eléctrico para cronometrar los tiempos. La prueba fue ganada por O. Bemberg con un Fiat de 8004 centímetros cúbicos.
El hipódromo de San Martín también fue utilizado para pruebas de resistencia en 1915 y 1916. Pero la gran revolución tuvo lugar en 1927, cuando el Touring Club Argentino tuvo la iniciativa de construir el primer autódromo del país, en una época en la que las confrontaciones automovilísticas aún se desarrollaban en los caminos de tierra que abundaban en un país donde los caminos asfaltados eran aún escasos. El mismo se emplazó cerca de la actual esquina de las avenidas General Paz y Constituyentes, detrás del predio de Gas del Estado. Era un lugar estratégico, debido a su cercanía con la Capital Federal y con la estación de San Martín.
La pista de tierra compactada, construída por 460 obreros a un costo estimado de 1.200.000 pesos, tenía dos rectas enlazadas por dos curvones con un peralte transversal de 35°. El predio fue cedido por la familia Oliveira César. En ese lugar, hoy urbanizado, no existe ningún vestigio material que dé constancia de su existencia. Cabe destacar que la decisión de construir este autódromo fue tomada en forma acelerada luego de que el Touring Club Argentino presentara en 1925 un proyecto similar en los bosques de Palermo, y el mismo fuera categóricamente rechazado por el Concejo Deliberante porteño debido a que se modificaría el único pulmón verde del que disponía la ciudad en ese entonces.
Tras una suspensión de una semana debido a una fuerte lluvia, el autódromo de San Martín fue inaugurado el 10 de julio de 1927 con una carrera de coches sin límite de cilindrada. La misma era liderada en las primeras vueltas por Eduardo Estanguet a bordo de un Delage, pero un vuelco sin consecuencias le dejó la victoria servida a Domingo Bucci, quien manejó su Hudson a una velocidad promedio de 136,08 Km/h. Detrás suyo concluyeron Próspero Pángaro y Gustavo Fernández, ambos con Bugatti.
Debido a la fragilidad de su superficie, muy cercana al arroyo Medrano, la misma se fue deteriorando progresivamente por el paso de los pesados coches de carrera. Eso generó muchas pérdidas de dinero por las constantes reparaciones. Otro error fundamental fue la excesiva inversión en la infraestructura externa del predio, sobre todo en las paredes de material que cercaban el mismo, desviando el flujo necesario para la pista. Por estas razones, el predio fue cayendo en un desuso cada vez mayor hasta su última carrera, corrida el 4 de octubre 1932, donde, como en la primera competencia, también triunfó Domingo Bucci, pero esta vez con el mismo De Soto con el que encontraría la muerte un año después en Arrecifes.
Pasarían 20 años exactos hasta que se construyera, en 1952, el actual Autódromo de Buenos Aires, a orillas del Riachuelo. Por esa misma época se inauguró otro en Mendoza, que llegó a recibir en 1956 una carrera sin puntos con autos de Fórmula 1. Pero la costumbre de correr en los caminos públicos persistió hasta que a finales de la década del ’60 surgió la mayor parte de los actuales predios destinados a competencias automovilísticas, como el “Oscar Cabalén” de Córdoba, el “Zonda” de San Juan o el “Juan Manuel Fangio” de Balcarce.
Sin embargo, la comuna de San Martín seguiría fuertemente ligada al deporte motor. En 1949 se disputó una prueba de Turismo de Carretera en un circuito callejero diagramado cerca de las piletas de Marimón, en Villa Ballester. Luego, ya a fines de la década del ’50, se inauguró la fábrica de General Motors Argentina, donde también funcionó la división de competición. Y en sus alrededores se instalaron muchos proveedores especializados, siendo Omar Wilke el más destacado. En plena dictadura, la empresa se fue del país en 1978.
Por Gustavo Aguirre.

