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EN SAN MARTÍN, LA CUARENTENA EMPEORÓ LA SITUACIÓN SOCIAL

La crisis económica en los barrios de San Martín empeoró a raíz de la cuarentena obligatoria.  En este contexto ¿qué sucede con los comedores y merenderos populares?

Comedor popular “la kasa del pueblo” en Villa Maipú.

Luego de tres semanas de cuarentena, el gobierno nacional amplió la política de emergencia social con el fin de ayudar a aquellas personas que están en una situación vulnerable.  El conjunto de medidas lanzado por el Ministerio de Desarrollo Social incluye entre otras cosas, la distribución de comida a comedores comunitarios. Por otro lado, once millones de personas en situación de precariedad laboral esperan el cobro del Ingreso Familiar de Emergencia.

“Los elementos de higiene se los está proveyendo cada familia como puede, pero es difícil porque nosotros vivimos arriba de la basura”

En San Martín, Olga González responsable de la Kasa del Pueblo contó: “Una pareja de sordomudos me entregó un papel que decía tenemos hambre, somos cinco. Esto quiere decir que ahora viene gente a pedir un plato de comida y son personas que nunca antes habían pedido”. El espacio comunitario está ubicado sobre la calle Estrada en el barrio de Villa Maipú.  En un día normal asisten a treinta y cinco personas, pero actualmente reciben pedidos que excedan las ochenta personas.

“Una pareja de sordomudos me entregó un papel que decía tenemos hambre, somos cinco”

Comedor en Villa Hidalgo.

El Padre Adolfo, quien brinda asistencia en comedores de barrio Eucaliptus y Costa Esperanza comentó: “Se empieza a sentir la cuestión económica sobre todo para los que viven día a día o ejercen actividades que no pueden llevar adelante, por ejemplo los feriantes, la gente que trabaja en las changas y el reciclado. Nosotros no recibimos mucha ayuda del gobierno. Los precios han aumentado y se hace difícil acceder a una buena calidad en las comidas. Gracias a Dios, en la comunidad hay gente de nuestros barrios o de las Iglesias que está colaborando”.

“Se empieza a sentir la cuestión económica para los que viven día a día o ejercen actividades como por ejemplo los feriantes, gente que trabaja en las changas o reciclado”

Alicia Duarte quien coordina el centro cultural Diego Duarte en Costa Esperanza dijo: “La tarjeta alimentaria no es suficiente. Nosotros como espacio comunitario, es todo a pulmón así que es difícil porque no tenemos ni una ayuda de parte del municipio para sostener una merienda o una cena”.

Sobre la cuestión sanitaria, Duarte agregó: “Los elementos de higiene se los están proveyendo cada familia como puede. No es que está proveyendo el Estado ni nada. Se está haciendo como se puede pero es difícil porque nosotros vivimos arriba de la basura”.

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