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ALTARES, TETAS Y LLANTOS PERONISTAS

Celeste Crosetto se comprometió a pintar ciento diez altares del Gauchito Gil para que Alberto Fernández gane las elecciones. Ambas cosas sucedieron. En paralelo realizó otro proyecto participativo por el cual pintó a setenta mujeres desnudas, y aun no cesan los pedidos para sumarse. Una trayectoria artística desde la academia a las calles y movimientos populares contemporáneos.

Celeste con unos de los dibujos del Gauchito Gil.

ALTARES

Como promesa por la posible victoria de Alberto Férnandez, juró al gauchito gil pintar en acuarela, un altar por día hasta las elecciones de octubre. Para cuando se conocieron los resultados de los comicios,  Celeste Crosetto había pintado ciento diez altares y las calles de Argentina celebraban su nuevo presidente.

Turquesas, negros y rojos aguados. De Cañuelas, Quilmes, Ezeiza, Rio Negro y distintas rutas del país. Devotos le enviaron fotografías que inspiraron sus pinturas. Llegué a los santos populares a partir del carnaval, y empecé a ver a los altares como un hecho estético, con una carga energética particular. Entonces empecé a fotografiarlos y a pintarlos.

Celeste vive en Liniers, en un barrio tranquilo de calles angostas y casas antiguas, a pocas cuadras de la General Paz. Es murguera, profesora de artes plásticas y activa en movimientos sociales.

No existe la gente tocada por una varita, mi mamá estudiaba todo el día, mi viejo trabajaba y el recurso para divertirme era dibujar o pintar. Después fui a un taller de arte unos años hasta que mi mamá se quedó sin plata, dice Celeste.

TOMAR EL COLEGIO Y GRITARLE AL MINISTRO

Tiene su propio sagrario coronando la mesa de trabajo, sobre un estante que es parte de un espejo de marcos caoba. Al entrar a la casa, un living amplio, y al fondo a la izquierda a un escalón por encima, se eleva una especie de zona de rituales. Ahí se puede encontrar a Celeste de espaldas, hincada sobre una hoja canson numero tres, de frente al espejo.

Estudió en el IUNA y posteriormente en la escuela de educación artística Manuel Belgrano de Barracas. Cuando el macrismo intentó desarticular los terciarios de arte, dicha escuela fue tomada por los estudiantes. Celeste fue una de las impulsoras de la medida de fuerza, hablaba en la mayoría de los actos y su casa funcionaba como espacio de reunión. En medio de la legislatura porteña, en una interpelación al ministro de educación Mariano Narodosky, irrumpió para exigirle a los gritos que diera explicaciones sobre el vaciamiento.

Luego de la toma del colegio, junto con Cecilia Graib, Natalia Fidel y Gabi Stern constituyeron el colectivo de arte “tanga pincel”. Realizaban serigrafía, murales y otros tipos de intervenciones en movilizaciones de derechos humanos.

Durante 2018 participó de talleres de comunicación en la cárcel de San Martín. Dió clases de artes plásticas en una escuela secundaria de Villa Soldati durante 10 años. Finalizando el 2019, decidió poner punto final a esa experiencia y apostar a la etapa de trabajo autogestivo que la rige en la actualidad.

Captura del instagram de @celestecrosetto

LE VI LAS TETAS A TODAS MIS AMIGAS

A principios de la cuarentena se dibujó desnuda y lo subió a instagram. La publicación tuvo repercusiones principalmente entre sus seguidoras y en una historia invitó a quienes quisieran enviarles su autorretrato, su selfie.

La invasión del sexting, de los cuidados, del valorate y toda esa serie de consejinas, medio que me invadieron, cuenta.

Muchas son mamás y tuvieron que encerrarse o esperar a que las bendis se durmieran. La mayoría no se había sacado nunca una foto en bolas, fue un acto de una con cada una. Fue buscar su autoerotismo y deseo. En que pose me gusto mas, me senti re porno o super bien. Me bañe, me maquillé, y fui corriendo al baño a encerrarme y sacarme la foto, me contaban. Solo hice una historia diciendo si alguien tiene ganas, me manda una foto. Y empezó a suceder, de pronto le vi las tetas a todas mis amigas. 

En menos de dos meses pintó a más de sesenta. En un scroll de la galería de Celeste Crosetto, se pueden apreciar las etapas de su obra reciente. Amarronadas, rosas o sepias, son algunos de los colores de las mujeres desnudas.

El autoretrato que impulsó la serie de mujeres.

CHONGOS DEL ARTE

Una semana después de parir a Lola, comenzó la carrera en el IUNA. A mitad de la cursada se separó y las complicaciones para el cuidado de su hija aumentaron. Corría el año 2011 y se sintió desplazada por diferir con los contenidos de las obras de sus colegas de estudios, pero también imposibilitada materialmente de participar de lo que ella llama “el lobby del arte”. 

Cuenta Celeste, que había una especie de cofradía donde hacían sus muestras y ellos mismos visitaban sus propias muestras. Yo iba con mi valija, mi atril y mis fotos de la murga mientras todo el resto de mis compañeros hacían pintura abstracta. Me daba la sensación de que era un mundo de varones, muy acartonado. La verdad es que no me sentí convocada, que no era para mí. En aquel momento mi tesis fue una serie de la murga y fotos de intervenciones con serigrafía en marchas

YO QUIERO ESTAR SIEMPRE ACÁ

Estaba con su pareja, vivían en un ph al fondo. Dos ambientes con una ventana grande que iluminaba las paredes amarillas de la cocina, que también era comedor y que también era living.

Esa mañana del 27 de octubre del 2010 recibió un mensaje de texto en su celular nokia mil cien. Prendieron la tele pero no hizo falta, se escuchaban siempre los sonidos de otros departamentos. Desde el pulmón del edificio que daba a la ventana, el eco de una radio confirmaba que había muerto el ex presidente Nestor Kirchner.  Minutos después, llegó un chico a realizar el censo nacional. Ni bien terminaron de responder el formulario, salieron a la calle, cerraron la puerta con llave y empezaron a caminar hacia la Plaza de Mayo.

Vi tanta gente haciendo cola para despedirlo en medio de la lluvia, solo para tocar una reja y dejar una flor. Me marcó tanto que me dije yo siempre quiero estar acá, siempre de este lado. Busqué siempre del arte, realizar acciones que tengan que ver con eso, con estar en la calle, y generar arte popular. Aunque no se si existe algo como el arte popular.

Un mural no es una pintura personal en formato grande,  sino que es una intervención en espacio público, que no está aislado de su alrededor. Importa dónde está, qué personas transitan, qué organizaciones sociales, si es un merendero, un potrero o una escuela. 

Tardó muchísimo tiempo en confiar en sí misma y largarse a mostrar sus trabajos. Hoy en sus redes se multiplican las publicaciones. Pasaron los altares, mujeres desnudas, una serie botánica y ahora -aún en cuarentena-, paisajes. Azules lavados, grisáceos, con algunos toques de naranja intenso.

Trabajar a partir de la mancha no tiene vuelta atrás, dice Celeste. Si te confundís una vez que manchaste ya está, y va creciendo en el papel y hay que jugar con eso. La acuarela tiene su propio ritmo.

texto: Facundo Nivolo / fotos: Tamara Grinberg

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