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Las Heras y la calor

Fotografías y texto Sol Masini

Me gusta sacar fotos porque me da miedo olvidar. Abajo de mi cama tengo un cuaderno para ir anotando las cosas que me pasan (quiero tener todo registrado y guardado), hacer eternos los segundos de felicidad, que la anécdota nunca muera.

La gente se va, los momentos se esfuman y solo nos queda el recuerdo de lo que fue. Nos queda un objeto material, una imagen, un lugar para visitar y recordar lo que fuimos.

El club Las Heras nació un 22 de febrero de 1922. Como todo lo bueno, comenzó un verano: Shakira un enero conoció a quien la inspiró a hacer uno de los mejores discos de la época, la cantante de la Oreja de Van Gogh encontró la mirada de la persona que le gustaba buscándola a la salida del tren un 20 de enero.

En verano una siente que nada malo puede pasar.

Me acuerdo de una temporada en la colonia del club, el lugar me parecía gigante, enorme, inmenso, sentía que cada pasillo o escalera podía llevarme a cualquier lugar extraño.

Me había hecho unas amigas de verano, esas amigas que trae el calor y después una no sabe más de ellas. Las recuerdo con felicidad por acompañarme en el mejor momento del año. Cada tanto con una sonrisa y un poco de curiosidad por saber qué fue de ellas.

Un día que nos estábamos cambiando para ir a la pileta, una chica me contó que le había venido y me trató de explicar lo que era eso, yo no podía creerlo ¿Cómo el cuerpo humano podía hacer eso? Cuando me vino a mi, pensé en ella.

Años después volví al club, pileta libre. Fui con una amiga de ese momento y pasamos la temporada ahí. El lugar ya no me parecía tan grande como lo recordaba, pero seguía teniendo esa magia especial: el club era nuestro lugar seguro, ahí adentro nos olvidábamos de nuestros problemas, éramos nosotras y nadie más. El club me regaló amigos, muchos me acompañaron en distintos momentos de mi vida.

Elegí fotografiar el club para volver ahí y reconectar con lo que fui. Para no olvidar la inocencia de mis siete años, totalmente sorprendida por descubrir el concepto de menstruar, y a esa adolescente de catorce, en el primer verano que pasaba con su amiga creyéndose grande, imaginando que era la protagonista de esas películas, de muy bajo presupuesto, con adolescentes, que pasan en algún canal de aire por la mañana. Esa chica sin miedo a lo que vendrá, que pensaba que tenía todo
resuelto y con ideas sobre la vida (que ahora me dan risa y ternura).

Extraño asombrarme por descubrir algo nuevo, lo malo de crecer es que se pierde el efecto sorpresa. Escribo esto para que esos veranos nunca mueran, queden siempre en mi y eternos en la infinidad del internet.

Este trabajo forma parte de la tercera edición de «Donde los pies pisan», la sección de Foto Reportajes de Zorzal Diario, en esta ocasión, haciendo un recorrido por lugares de San Martín.

Sol Masini, nació en Villa Ballester, es donde vive hace 22 años. Saca fotos desde chica pero nunca había estudiado el oficio: Todo lo que sabe es por su abuelo, tutoriales de YouTube y tocar cosas de la cámara a prueba y error. En cuarentena realizó el taller de fotografía y medios en la Municipalidad de San Martín y un curso de fotoperiodismo en ARGRA escuela. Siempre vio la fotografía como un hobby, hasta que estudiando producción de moda y observando a los fotógrafos trabajar se dió cuenta que es todo lo que quiere hacer para vivir. Actualmente trabaja como fotógrafa en Zorzal Diario.

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