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Las librerías de San Martín se unen en la Noche de Libros
Luego de que cayera la ley ómnibus, y con ella el artículo que hacía que se derogue la Ley de defensa de la actividad librera, conocida como la ley del libro, Zorzal Diario dialogó con Sebastián Alvaredo, de la librería Los Confines, de Ballester, para saber que alcances tiene y como protege su actividad esta ley que por ahora se mantiene. También acerca de la movida que estarán haciendo para difundir su actividad y juntarse todas las librerías de San Martin en un solo lugar. Se viene la Noche de Libros el viernes y sábado próximos de 18 a 22 en plaza Alem.
La Red de Librerías y Editoriales de San Martín organizará esta jornada de dos días, es como la noche de las librerías, pero se incluye a las librerías que no tienen un local y las editoriales. Habrá actividades para infancias, presentaciones de libros, lectura de poesía, “somos un montón de proyectos, va a haber muchas cositas sucediendo al mismo tiempo”, cuenta Sebastián: “Todas las librerías del distrito en un mismo lugar, viernes 16 y sábado 17 de febrero de 18 a 22 horas en Plaza Alem y también se suman las Bibliotecas Populares, porque también se ven afectadas por el desfinanciamiento de la CONABIP”.

“En la ley de defensa de la actividad librera conocida como la ley del libro hay un punto que es clave”, afirma Sebastián Alvaredo: “dice que quienes fijan el precio de los libros son las editoriales entonces eso permite, que, por ejemplo, vos venís acá, querés comprar un libro y yo te lo vendo a un precio; y vos vas y preguntas en Cúspide y ese libro está al mismo precio. Esto permite, en principio, que las librerías pequeñas y medianas puedan competir contra grandes cadenas porque lo que está ahí en juego es otra cosa: cuál es la atención que tenés, si es la librería que te queda cerca”.
La ley 25.542 fue sancionada en 2001, y eso ayudó a que crezca la bibliodivesidad y las novedades editoriales que se publicaron en el país; fue así que aparecieron nuevas editoriales y librerías. La editorial fija el precio de venta al público y todas las librerías lo tienen que vender al mismo precio. “A la gente le tiene que llegar al mismo precio, ese es el punto central de la ley, también de alguna forma es en defensa a quienes leen”, aclara Alvaredo y comenta: “Está todo el sector a favor, no tiene mucha explicación, hasta los grupos más grandes, las editoriales más grandes saben que eso le juega en contra porque Argentina tiene una particularidad en lo que respecta al libro: librerías, editoriales, ferias; es un ejemplo”.
Una librería no solo vende libros, también propone talleres, actividades, presentaciones de libros, algunas hasta publican libros. En los países donde se derogó la ley del libro desaparecieron gran parte de las editoriales y librerías pequeñas o medianas y el precio se disparó. Si bien para el librero de San Martín, lo que pasa es que el precio del libro está muy elevado, como el precio de todo, para lo que son los sueldos que tiene la gente, “el libro es un gasto que podés recortar. La gente compra cada vez menos pero aun así compra. Si tuviera más plata compraría más libros. Le gusta leer, le gusta el libro en papel, le gusta la librería de barrio, medianas o pequeñas que tienen una selección de libros que deciden, que te proponen algo, y ahí te genera otra cosa y a la gente le gusta”.
Sebastián cuenta que la librería está por cumplir once años y que “lo que cambió es que hay muchas editoriales que en ese momento estaban arrancando que hoy se profesionalizaron y que tienen unos laburos bárbaros de diseño, de autores, de corrección, de edición, comunicación. Generó una biodiversidad impresionante que hay en muy pocos países del mundo y lo que pasó mucho también es que los lectores hoy en día saben qué editorial pública que libro. Te dicen quiero el último libro de Santos Locos, de Eterna Cadencia, conocen los catálogos, van a la feria, hablan con los editores, el público lector cambió mucho”.


El problema mundial del papel
El libro tiene varios factores en su precio, pero hay uno fundamental, que es el papel. Hace diez años en el costo de un libro, el papel significaba un veinte o treinta por ciento. Hoy más de la mitad de lo que se paga por un libro es papel. No papel impreso, papel blanco, liso. Está muy caro, pero eso no es un problema argentino, es un problema del mundo. Alvaredo explica que “con la pandemia las papeleras del mundo empezaron a hacer cajas por el envío a domicilio, el packaging. Hay un faltante de papel en el mundo, de papel para libro principalmente, las resmas, ese tipo de papel. Sin duda se piden muchas más cajas que libros”.
A raíz de estos datos Sebastián puntualiza: “El tema en Argentina pasa que hay trescientos por ciento de aumento de papel en un año, es una barbaridad. Si se desregula el precio del libro, en un mercado que es recontra difícil, que deja una ganancia muy baja, que tiene costos muy elevados; gran parte de los proyectos medianos y pequeños van a desaparecer, el precio del libro va a aumentar y lo que va a pasar es que cuando salga el nuevo libro de Isabel Allende, Florencia Bonelli o Selva Almada todas autoras de bestseller, las vas a tener que ir a comprar a los supermercados, comprar un libro en una góndola en el supermercado es muy triste. El libro es un producto, pero tiene una carga cultural muy grande, una carga simbólica muy grande”.
Para cerrar Sebastián detalla que la ley que protege la actividad librera, “así como el FNA y un montón de otras cosas que se quieren quitar, tiene costo cero para el Estado. No precisa nada del Estado esta ley”.
LIBRERÍAS Y EDITORIALES PARTICIPANTES DE LA NOCHE DE LOS LIBROS
Los Confines – Molinita Libros – L&L Libros – Nubífero Ediciones – Páginas mágicas – Ediciones IPS – Mompracem Libros – El sobaco Ilustrado – Arkhé Libros – La Guarida del Pez – Alas al viento – Desde el pie ediciones – Te Cuento mi Cuento – Obrador – editorial artesanal – Huella comunidad de escritores LGBTIQ+ – Colabo – Santa Inés – Libera la Bestia

