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Resistencia Carcelaria: La palabra es un arma para luchar contra el sistema

Por noveno año consecutivo se celebró el Día de la Resistencia Carcelaria, el 16 de junio, en el Centro Universitario “Azucena Villaflor” de la sede CUSAM, que la Universidad Nacional de San Martín instaló en la Unidad Penitenciaria 48 de José León Suárez.

Sucedió por primera vez el 16 de junio de 2011, cuando los estudiantes junto a un grupo de docentes convocaron  a personas de distintas comunidades educativas en contexto de encierro para realizar una actividad de intercambio académico y cultural. En ese entonces se convocó al Centro de Estudiantes Universitarias de Ezeiza de la Unidad Penal Federal N°3 (CUE), al Centro de Estudiantes Universitario de San Martín “Azucena Villaflor” (CUSAM) y al Centro Universitario Devoto (CUD). Así fue que se declaró a esta fecha como Día Nacional de la Resistencia Carcelaria a través de la Educación y la Cultura, para seguir en la lucha diaria por la justicia social.

Ernesto Miño es el secretario general del Centro de Estudiantes y lleva cursadas 15 materias de la carrera de Sociología. Así cuenta lo que significa para el este día: “Para nosotros es un festejo, y te puedo hablar por la voz de todos mis compañeros, que hoy es un día de resistencia. Resistimos contra la injusticia del Servicio Penitenciario y para que se cumplan nuestros derechos. Festejamos nuestra lucha, que ya llevamos hace más de diez años. Ahora para que no quede tan chocante lo llamamos Día de la Emancipación Educativa de las personas privadas de libertad. La resistencia es a través de la educación y la cultura, que es lo que descubrimos nosotros al transitar por acá, por el CUSAM, estas son nuestras armas ahora. Uno piensa que el estudio no es para uno pero de a poco cuando te acercás acá entendés que el estudio es para todos.”

El día de lluvia interrumpió varias actividades y muestras de los talleres culturales de la Unidad, la asistencia de estudiantes de diferentes unidades penitenciarias y también de personas de grupos culturales que iban a acercarse a compartir este día con los presos. El clima no impidió que todos los pupitres de las aulas estén afuera, donde se presentó la banda de la cárcel Rimas de Alto Calibre. Tampoco impidió que en la parrilla se asaran unos chori para compartir entre los presentes: estudiantes, profesores, colaboradores, invitados de la calle e internos que aún no estudian pero se acercan al predio del CUSAM para colaborar y formar parte del festejo y de la resistencia, aunque sea a través del tránsito por un estado de ánimo distinto.

Abel Díaz, otro de los integrantes del Centro de Estudiantes comenta: “Este día tiene que ver con cómo la educación transforma, y sobre todo la educación no formal, porque nosotros nos preparamos para salir a los barrios. Esto es un festejo de nosotros, para mostrarnos lo que venimos haciendo durante el año”.

Este día es un logro conseguido por los primeros estudiantes del CUSAM. En aquel primer festejo en el 2011, se realizó la presentación los libros: “Esta vez decido yo”, de Olga Guzmán, “Intensidades de Mujer -escritos de 18 chicas de Ezeiza-“, “Ondas de Hiroshima -poemas del taller de poesía de la U48-” y el número 2 de la revista “Hablando desde el silencio”, del Taller de Periodismo Rodolfo Walsh  de la U48.

Jorge Carrena, consejero estudiantil, también da su parecer sobre el festejo: “Este día es muy importante para toda la comunidad. Es una lucha que iniciaron compañeros que hoy ya están recibidos y pudieron realizar algunos proyectos afuera, como una biblioteca por ejemplo. Una lucha que logró que las mujeres de la Unidad vinieran a estudiar acá. Es muy importante tomar conciencia de este espacio. Es un día de la reivindicación de la Resistencia a la cárcel y al sistema sobre todo. Antes, al no tener educación, la única resistencia que teníamos era agarrar una pistola e ir a robar, íbamos contra el sistema pero a chocar, a robar. Hoy en día con la educación podemos enfrentar al sistema pero con argumentos, con proyectos. Necesitamos mas lugares como este en los barrios porque los pibes van creciendo, y si lo hacen sin educación y cultura, a la larga los tenemos acá. Transmitir el poder de la palabra, poder argumentar lo que decimos.”

La realización de este evento, desde aquel 16 de junio de 2011, constituye un compromiso para romper el aislamiento y garantizar todos los derechos de las personas privadas de su libertad y de todo población. Fue la primera vez que mujeres y hombres de distintos sistemas penitenciarios –federal y bonaerense- pudieron juntarse para dialogar sobre las realidades de ambos penales y en particular de las condiciones de estudio en situación de encierro.

 

Jesús Cabral y Pablo G. Grande.

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