skip to Main Content

“Hay que pensar al parto como un momento sexual trascendental”

La semana del parto respetado es una oportunidad para reivindicar la conversación sobre cómo reproducimos nuestra especie, los tiempos, los cuidados, los cuerpos, con gratitud por la medicina cuando es necesaria, pero dando especial valor a las energías femeninas que necesitan circular, libremente, para la gestación y la crianza. Zorzal Diario le propuso a Yanina Da Rocha, doula y profesora de yoga, mamá de Juana desde hace casi diez años, una charla a partir de una pregunta muy abierta.

-¿Qué necesitamos para trabajar la sensación de que no vamos a poder, o que nuestro cuerpo no va a poder parir?
-En cuanto a lo que necesitamos para parir, para sobreponernos a la sensación de que no vamos a poder, es permitir un movimiento que ya se está iniciando, y que es volver al centro, conectar con nosotras mismas. Conectar con nuestro deseo suele ser el punto. Y lo que necesitamos es ser escuchadas, validadas.

-¿Es posible elegir cómo parir?
Las personas gestantes, y las familias, necesitan ser escuchadas, y necesitan ser validadas por quienes las rodean en momentos tan importantes como el proceso de gestación y parto. Es necesario que ante cada emoción sepan que tienen la posibilidad de elegir cómo quieren parir. Después están los condicionantes, que puede ser alguna situación puntual del embarazo, de la gestación, que para eso hay estudios y se hacen controles. Pero mientras no haya nada que diga que vos tengas que ir a una cesárea por alguna cuestión específica, deberíamos poder elegir la forma de parir y con quienes hacerlo.

Las fotos forman parte del trabajo de Olmo Calvo “Wawachaña”, partos en el techo del mundo.

-¿Y si el parto no se desencadena o se complica?
-La cesárea es una manera de parir también. Hay cesáreas sumamente respetuosas y son maravillosas.

-¿Dónde creés que residen los principales obstáculos que tenemos como sociedad para que sea necesario hablar de “parto respetado”?
-Necesitamos pensar al parto como el momento sexual más trascendental de nuestras vidas. Conectar de lleno con nuestra sexualidad es, quizás, lo que a nosotras nos tienen negado. Conectar con el deseo, con el disfrute, con el placer, porque parir tiene que ver con eso, y requiere de un ambiente disponible para que eso se logre. Para eso necesitamos estar acompañadas, ser escuchadas, con mucha conexión con nuestro interior, y meternos para adentro para descubrir qué es lo que queremos, y cómo lo queremos: qué música, qué luz, qué no-luz, qué aromas, con quién queremos estar. Es un momento de máxima sensibilidad y apertura, y cualquier cosa que nos digan nos puede sacar de foco. Entonces hay que cuidar mucho esa intimidad.


Yanina agrega que “el plan de parto inicia cuando estás buscando el embarazo, desde el deseo de ser mamá o papá se inicia”. Así como reconoce en su hija Juana a su “gran maestra”, también considera que aprende muchas cosas de Amaru y Eluney, “que se fueron muy tempranamente a la luz”. Los duelos de la etapa perinatal, que son socialmente minimizados, claramente influyen a la hora de pensar en un nuevo hijo, y es indispensable contar con espacios que validen el dolor, la experiencia singular, las presencias y deseos, sentidos o interrumpidos. Comprometida con una ética del cuidado que percibe de forma integral a las personas, Yanina también es reikista y está terminando el último año de reflexología: todas herramientas combinables para acompañar la etapa perinatal, y la etapa de crianza, y la vida en general.

Un equipo para ser escuchadas en nuestro deseo

“Conectar con el deseo es difícil, muchas veces, porque no hemos sido antes escuchadas y sobre todo en nuestro deseo, y pienso que es mucho más fácil conectar con nuestro cuerpo”, advierte Yanina y recomienda hacer “una lectura corporal, que puede hacerse una misma”, porque “si hay una incomodidad la sentís en el cuerpo principalmente, a veces no va a la cabeza, pero el cuerpo en seguida se quiere acomodar”.

Confiar en esas sensaciones corporales también es desafiante, pero garantizarse un parto amoroso requiere de encontrar a las personas en quienes se confíe. “Hay que buscar el equipo con el que una se sienta en confianza, con quien una sienta la comodidad de poder decirle lo que sea, un equipo que sea el canal de diálogo limpio y abierto”, reflexiona Yanina.

Tal vez, en la llegada a alguna institución, hospital o clínica, se empiezan a imponer tiempos ajenos, tiempos propios de la organización de las y los trabajadores. Y ahí el equipo y la compañía se vuelven claves también, como filtro y como barrera. “Se me viene la imagen de ir corriendo las ramas para poder seguir avanzando. Se trata de conformar un equipo buscando limpiar ese canal de comunicación, conocer lo que deseamos y llegar al parto con la mayor claridad posible”.

Desde ya que todos los planes pueden fallar, que las instituciones pueden rechazar los planes de parto que se presenten. Pero así como la tarea de las puericulturas a veces es poco valorada, la tarea de las doulas también necesita más difusión. “Como doula una lo que hace tener la escucha abierta para estar conectada con esta mamá, con este papá, con esta familia, viendo cuáles son sus necesidades y acompañar sus necesidades, no importa dónde vaya, qué haga, qué decida, qué tipo de parto”, señala Yanina, que defiende el derecho a la autodeterminación del propio parto.

“Y lo que necesitamos también, para mí, las mujeres, es estar en contacto con otras mujeres, conectarnos, ser más hermanas, más sororas. Porque hay algo de la ciclicidad que es maravillosa y en grupo aprendemos a confiar más en nosotras, en nuestras hermanas, en nuestras compañeras. Necesitamos más círculos de contacto con lo femenino, a la hora de parir, de gestar y de criar”, concluye.

La síntesis tal vez llega de la mano del lema de la semana del parto respetado de este año que es que no importa como decidamos parir, todas las personas tenemos los mismos derechos. Y el acceso a la información es clave.

Avatar photo
Back To Top
×Close search
Search