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Milei, un fenómeno Nazipop

Me gustaría comenzar éste breve artículo de opinión (breve, dada la profundidad de análisis que merece el asunto) con una cita, a modo de bajada. Los versos iniciales de “El infierno está encantador ésta noche”, de Los Redondos… dice así: “¿Son, por acaso, ustedes, hoy, un público respetable? ¿Pueden, acaso, beber el vino por ustedes envasado?”

Ilustración de tapa: Fede Murra para Caras y Caretas Uruguay

El escenario político se sacudió como una ciudad azotada por un terremoto. Milei es un fenómeno Nazipop. Una mutación social con la malicia y perversión aristocrática y el discurso mesiánico gritón. Un monstruo creado por los medios, desarrollado y alimentado por las redes sociales. Los medios lo pusieron ahí donde está. Los medios hegemónicos, opositores u oficialistas. Con burlas o alabanzas. “Yo recuerdo que cuando empecé a salir en televisión, hace unos diez años, ser liberal era una mala palabra, ser liberal era casi motivo de insulto, y ahí claro, si me hubiera seguido por un focus group hubiera sido socialista, preferí dar la batalla…”, aseguró Milei en su discurso tras las PASO. El mismo Ramiro Marra en una entrevista en C5N manifestó ser youtuber y que es a través de las redes sociales por donde llegan al electorado. Esos medios, que no tienen nada de pueblo, mucho menos de comunicación popular, sirvieron de plataforma de despegue, colocaron a la “Libertad Avanza” en las bocas y en los ojos de todos. Esos medios de comunicación perciben a la audiencia, a sus lectores, a sus televidentes, a sus endogámicos megusta, como mera mercancía. Un número graficado en los ratings de cada jornada y en contables seguidores de sus redes.

Datos:

– En 2018 Ejes de Comunicación midió el tiempo de aire que tenían diferentes economistas en los medios: Milei salió primero con 235 entrevistas en un año y 193.547 segundos de aire.

– Según el Monitor Digital Argentino de Sci Data post PASO: “Con un total de más de 1.510 millones de cuentas alcanzadas en plataformas sociales, el libertario logró más de 61 millones 650 mil interacciones. El 65% de las publicaciones sobre Javier Milei en los días posteriores a las PASO correspondió a posteos en Twitter. El 12% fueron publicaciones en medios de comunicación, un 8% correspondió a Instagram y otro 4% fueron videos de TikTok.”

Desde un tiempo a esta parte, con un discurso plagado de conceptos y teorías económicas que sólo cobran validez por la adjetivación con que las acompaña, una retórica violenta que sólo cala profundo porque la sociedad humana ha colapsado de injusticias sociales y nunca falta quien se aproveche de ellas, consiguió adueñarse de todas las discusiones.  

Ilustraciónn de Fede Murra para Caras y Caretas de Uruguay

A cuarenta años de la recuperación de la democracia, cuarenta años que son el periodo democrático más extenso de nuestra historia, se avaló la candidatura de un demagogo que promete arrasar con todo y argumentando que esa destrucción es en beneficio de las mayorías. Y la mayoría lo votó. Pero, hay que ser sinceros para entender lo que pasa. Si en el 2001 era “que se vayan todos”, hoy es “ya fue, que se pudra todo.” Milei propone eso. Propone una selva donde el más fuerte se devore al más débil. Y lo propone porque hay tierra fértil para hacerlo. Hay mucha bronca, mucha desigualdad, mucha impotencia, y por sobre todo, mucha violencia. Un combo feroz provocado por la carencia de posibilidades para acceder a una mejor calidad de vida. Ante este escenario, romper todo es la pulsión predilecta.

Por supuesto el descontento social no es injustificado, sino todo lo contrario. Es la consecuencia de decisiones políticas equivocas (algunas perversas, como el préstamo pedido por Macri al FMI, otras complacientes o tibias, como por ejemplo, elija alguna del gobierno de Alberto Fernández), del extraordinario crecimiento de la macroeconomía y de la pésima distribución del ingreso, del altísimo índice de inflación, de los alquileres, de la desidia y la falta de coraje político. Sobre todo la falta de coraje político para pelear por los intereses populares, tanto en los sectores medios, como mucho más en los sectores marginados. Muchísimo más en los sectores marginados. Pensemos en la informalidad. Los números (es decir, personas) de la economía informal (trabajadores sin derechos laborales) son enormes.

Datos:

– Según informa el sitio web Chequeado.com: “en el cuarto trimestre de 2022, la desocupación cayó al 6,3%, la cifra más baja desde el año 2004. Sin embargo, la creación de nuevos puestos de trabajo estuvo concentrada en el empleo informal: 8 de cada 10 personas que se sumaron al mercado laboral desde la pandemia lo hicieron en esas condiciones. En el último año los salarios disminuyeron un 2,2%, pero la caída fue más pronunciada en el caso de los informales, que perdieron casi 20 puntos de poder adquisitivo.”

– Según el ANSES: cerca de nueve millones de personas pidieron el Ingreso Familiar de Emergencia (IFE) durante la pandemia.

– “…quienes hoy solo son un número en una estadística difusa y el dato que dice que la mujer, con más del 50% de las inscripciones, es la actora principal en la economía informal, son solo tres de las conclusiones que arrojó el primer informe de implementación del Registro Nacional de Trabajadores y Trabajadoras de la Economía Popular (ReNaTEP) que entre julio de 2020 y febrero de este año recibió un total de 2.093.850 inscripciones.”

Con éstos datos sobre la informalidad laboral y con los datos anteriores sobre los medios de comunicación, no cabe preguntarse ¿cuánto tiempo televisivo se le asigna (y luego, su divulgación en otros medios) a los representantes de la economía informal y de los sectores marginados para poder contar y acercar su realidad? ¿No radica allí, también, la falta de representatividad?

Entonces, no parece ser tan descabellado el voto al personaje Nazipop del año. Sin embargo, tenemos que tener en cuenta la inmensa peligrosidad de Milei. Porque es cierto que en caso de ser gobierno no tendría fuerza en el Congreso. Pero ojo, porque también podemos estar en presencia de que Milei, el fenómeno, considere tener el aval “Nazipop” y contar con el apoyo de los medios hegemónicos para ocultar sus fechorías. Y en ese caso ¿por qué no habría de suceder lo impensado? O sea, aplicar las políticas que promete en campaña. Tampoco hay que olvidarse que si llega a la presidencia, llega con este escenario económico, social, político y mediático… Es decir, más o menos con la misma plata en el bolsillo y los mismos precios en la góndola y los mismos conductores en tv y posts en redes sociales. Pum.

Retomo la cita inicial: “¿Son, por acaso, ustedes, hoy, un público respetable? ¿Pueden, acaso, beber el vino por ustedes envasado?”

Todos lo pusimos ahí. En definitiva, de eso se trata la democracia. La democracia es un trabajo civil ad honorem, y de todos los días. Hay que alimentarla con conciencia. Nada de eso hicimos, entonces, lo pusimos ahí. Al fenómeno, al mutante social con malicia aristocrática y discurso mesiánico gritón.

Lo que llaman Libertad de Mercado, y que deberíamos dejar de relacionarlo con la libertad, no es otra cosa que Imposición de los Intereses Privados por sobre la población. No hay nada de Libertad. Sino todo lo contrario, es esclavitud moderna.

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