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Ajuste y estancamiento: el diagnóstico económico del Banco Credicoop

El análisis de coyuntura económica nacional e internacional del banco Credicoop, filial San Marín, proyecta un panorama de desaceleración económica mundial y advierte sobre el estancamiento y la recesión en sectores clave de la economía nacional, como la industria y la construcción, con un impacto directo en el empleo.

En el panorama internacional advierte menos crecimiento y mayor concentración de Riqueza. Las perspectivas de crecimiento global se han revisado a la baja. El Fondo Monetario Internacional (FMI) proyecta un crecimiento mundial del 3,2% para 2025 y 2,9% para 2026, una reducción impulsada principalmente por el impacto de las políticas arancelarias, en particular las aplicadas por Estados Unidos.

Así mismo, proyectan un crecimiento de alrededor del 4% para las economías emergentes, mientras que las avanzadas lo harán a un ritmo menor. Mientras que la inflación global se calcula en 4.2%, la de EE.UU se ubicaría en 2.7% (2025), por encima de su meta del 2%. Esta inflación en la economía del dólar repercute en las tasas de interés de los demás países.

En cuanto al comercio mundial, se espera una desaceleración pasando de un crecimiento del 3.6% este año a un 2.3% el próximo, en parte debido a una ola de políticas proteccionistas, causas y consecuencias de la guerra comercial entre las dos potencias mundiales: China y EE.UU.

Según expresó la CEPAL (Comisión Económica para América Latina – ONU-) la región continúa en una “trampa de baja capacidad para crecer”, con tasas promedio del 2%, caracterizadas por baja inversión, productividad y elevados niveles de desigualdad. La concentración de riqueza es alarmante. A nivel mundial, el 13,4% de la riqueza global está en manos de cinco mil personas., en 1990 constituía menos del 5%.

En torno a la situación económica nacional, el informe elevado del Banco Credicoop prevé recesión industrial y caída del consumo. Destaca una tendencia al estancamiento en la actividad económica, a pesar de un leve rebote del 0.3% en agosto, lo cual no es suficiente para evitar el riesgo de recesión.

Remarca la crisis en los sectores intensivos en mano de obra, como la Industria Fabricante —que ya se encuentra en recesión— y la Construcción , la cual no logra recuperar sus niveles anteriores debido principalmente al freno en la obra pública. Este fenómeno subraya un problema social, ya que el crecimiento se está concentrando en actividades intensivas en capital (como la minería y la intermediación financiera), lo que vulnera directamente la generación de empleo en las áreas más afectadas.

La crisis también se refleja profundamente en el consumo, con una preocupante y sostenida caída en las ventas reales de supermercados y mayoristas. Esta disminución acumulada, especialmente en artículos esenciales como alimentos y limpieza, es una clara evidencia de la caída en el poder adquisitivo de los hogares. Paralelamente, el Comercio Exterior muestra un desequilibrio, donde las importaciones (con un crecimiento interanual del 21%) superan el crecimiento de las exportaciones (17%), lo que ha provocado una fuerte reducción del superávit comercial acumulado, siendo notorio el aumento en la importación de bienes de consumo y automóviles.

En el ámbito Fiscal, el Estado experimentó una caída del 3,1% en sus ingresos reales interanuales, debido a una menor recaudación proveniente de impuestos como el Impuesto País y bienes personales. A pesar de esta disminución en los ingresos, el gasto primario se ha mantenido en gran medida sin cambios. La única excepción significativa es el notorio ajuste y la reducción del 27% en el gasto destinado a programas sociales y políticas alimentarias.

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