Antonio Libonati, distinguido en el Congreso a treinta años de la creación de la UNSAM


Al escribano Antonio Libonati le tiemblan las manos, no es por los nervios de encontrarse otra vez frente a un repleto Salón de los Pasos Perdidos, en el Congreso de la Nación, a punto de recibir la Mención de Honor Diputado Nacional Dr. Juan Bautista Alberdi. No es por eso que le tiemblan las manos. Es por la edad. Ex intendente de San Martín entre 1991 y 1998, Libonati es un hombre entrado en años. Con la voz gastada, pero los recuerdos intactos. Lo que recuerda es la fundación, de la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM), proyecto en el que desempeñó un rol fundamental y por el cual recibió un reconocimiento del Congreso de la Nación. La iniciativa fue impulsada por el diputado nacional y vecino de San Martín, Leonardo Grosso.

“La creación de la Universidad Gral. San Martín es un ejemplo de la necesidad de los pueblos para la consecución y perdurabilidad de una obra”, sostuvo Libonati, y dispuso sus recuerdos ante el auditorio. Habló de sus abuelos, de sus tías, y de los cargos docentes que cada uno de ellos había desempeñado dentro de distintas insituciones educativas del partido sanmartinense. Como si un mandato genealógico lo hubiese empujado a tamaña empresa.

“El 4 de julio de 1990, a cuatro meses de asumir como Diputado Nacional presenté el proyecto de creación”, evocó. “Presentado mi proyecto, carecía, digamos, de la envergadura política como para llevarlo adelante”. Un año más tarde un grupo de “viejos amigos”, según dijo el escribano, conformaron la Comisión Pro Universidad en la Biblioteca Popular. “La idea -relató- era acercar la universidad a aquellos que trabajando y estudiando, tres horas de viajes diarios los hacía desistir de ese propósito”. Por entonces, la Universidad de Buenos Aires, afincada en Capital Federal, era la única posibilidad de un título académico para la gente del conurbano.

“A partir de esas reuniones, amigos de otros signos políticos se reunieron con diputados nacionales de distintos bloques para informar de la necesidad de nuestro distrito de esa creación”. El incesante trabajo de aunar fuerzas lo llevó a dialogar con todo el espectro parlamentario. Para el 5 de diciembre de 1991 el proyecto recibió por unanimidad la media sanción de la Cámara de Diputados. El 10 de junio de 1992, por ley 24.095, se creó la Universidad Nacional General San Martín. El 2 de julio fue promulgada.

Entre otras personalidades de San Martín, asistieron a la ceremonia el dirigente Leonardo Grosso, diputado nacional e impulsor del homenaje; su colega Graciela Camaño (Tercera Posición); el ex intendente Carlos Brown; el empresario gastronómico Diego Faggioli; el dirigente de Patria Grande, Alan González; y la concejala Carolina Pedelacq (FdT).

Grosso fue uno de los oradores del acto además de Libonati y dijo: “En momentos donde se discute la violencia y la grieta, nos parece central reconocer a las personas que pusieron el cuerpo y un proyecto para que la sociedad esté mejor”, y también recordó su militancia en Villa Hidalgo en tiempos de la crisis de los años 2000, cuando a pesar del contexto el exintendente era recordado por vecinos y vecinas:  “Recuerdo que una vecina tenía la foto de su hijo con Antonio en un momento en el que no había ánimo de tener fotos de políticos en ningún lado”, contó. “Libonati era recordado por la llegada del asfalto, las cloacas y la entrega de escrituras”, agregó.

Ya sobre el final, Antonio Libonati invocó al Martín Fierro: “Es pobre en su orfandad de la fortuna el desecho, porque nadies toma a pecho el defender a su raza; debe el gaucho tener casa, escuela, Iglesia y derechos”. El auditorio lo colmó de aplausos. Este hombre que fundó una universidad en el conurbano bonaerense, sentado, encorvado en la silla, agradeció en silencio, la vista apenas levantada, y posó por fin las manos sobre sus rodillas.