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“Atenderse por PAMI es como jugar a la ruleta rusa”

¿Cuánta paciencia puede tener un jubilado que necesita un traslado de urgencia, o una autorización para continuar con su tratamiento oncológico y no la puede obtener? ¿Y aquel otro que esperó meses el turno del especialista y lo pierde porque nunca le llegó la autorización?

PAMI es la obra social de los jubilados que brinda el estado. Luana Volnovich, es quien preside actualmente dicha institución. Cuenta con un padrón de cinco millones de beneficiarios, tal como se expone en la página oficial del organismo. Esto quiere decir que la salud del más del 10% de la población total del país, depende directamente de las prestaciones de una institución, en la que sus mismos afiliados denuncian destrato, inoperancia y falta de recursos, en una gestión que prometió que uno de los focos de atención prioritario iban a ser los jubilados.

De un PAMI débil, quebrado, con quita de beneficios y medicamentos gratuitos, y cerrando centros de atención por todos lados, que nos dejó el gobierno macrista. Pasamos a la actual gestión de Alberto Fernández, que tampoco parece dar respuestas para mejorar el funcionamiento del sistema de salud estatal de los jubilados.

Susana (79 años) es vecina de Chilavert y tiene como obra social a PAMI. Hace unos años padece una insuficiencia pulmonar. En diálogo con Zorzal Diario dijo que cada vez que necesita una ambulancia de urgencia, nunca llega. En tal sentido afirmó: “No parece que este gobierno ponga en valor a los jubilados”.

Poco más de un año, fue el tiempo que Susana logró tener un diagnóstico. Fueron meses los que tardó en conseguir un turno con el médico clínico, debido a la saturación del sistema. Cuando finalmente logró ser atendida, el médico le realizó una derivación a un neumonólogo. Pero los turnos con cualquier especialidad demoran entre sesenta y noventa días. A su vez, cuando llegó el turno con el especialista, le dió una orden para realizarse análisis y estudios, los cuales le dijeron que pueden tardar entre sesenta y noventa días más. De modo tal, que después de año obtuvo su diagnóstico, lo cual, para una persona mayor puede ser fatal.

“Atenderse por PAMI es como jugar a la ruleta rusa. Con jubilaciones que siempre pierden con la inflación, es una utopía poder pagar una prepaga. Estamos en las manos de Dios”.

Jorge (75) denuncia que PAMI no cumple con la prestación del servicio de modo eficiente. En reiteradas ocasiones, por fallas en el sistema informático de PAMI, Jorge tuvo inconvenientes en la compra de los medicamentos que toma para los problemas de circulación. Situación que pone en riesgo su vida. Sin ningún tipo de plan de contingencia frente, lo único que recibe del organismo es una operadora que le comunica que están trabajando para solucionarlo a la brevedad. Tomando así, la vida de los jubilados como un simple problema de gestión.

Siguiendo esta línea se pregunta: “¿Funcionarios que no funcionan? O ¿ Funcionarios que funcionan para sí mismos, y no para quienes dicen representar?” , concluyó.

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