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Clínica de Obra Escénica:  un Encuentro Periférico de Danza

El sábado 25 de noviembre llegó al Centro Cultural Pavlova la Clínica de Obra Escénica. Tres propuestas de danza que desembarcaron en Villa Ballester gracias al trabajo del Encuentro Periférico de Danza (EPD) de San Martín.

Jesica Januszevski y Elisa Delgado, son las organizadoras y creadoras del encuentro. Este año, luego de llevar adelante el EPD realizaron un proyecto de clínica de presentación de obra, gracias al Fondo de Fomento de las Artes Escénicas, que se realizó durante octubre y noviembre. En este contexto se presentaron distintos proyectos de los cuales tres se eligieron para trabajar y desarrollar: Metakinético: El gesto primario en la temporalidad del cuerpo; Bailar entre y Volver: Una espiral.

“El proyecto tenía como idea trabajar varios aspectos de las obras: los diferentes aspectos y dimensiones creativas, las herramientas compositivas, las opciones comunicativas y después tuvieron también un tramo de gestión comunicacional y gestión de proyecto”, le explica Elisa a Zorzal Diario. “Las participantes tuvieron herramientas sobre esos temas y después los volcaron en sus proyectos. Esto que vamos a ver hoy es un ‘work in progress’, la idea es compartir con el público hasta donde se llegó”.

Las participantes del proyecto tuvieron tres encuentros sobre las dimensiones a trabajar en la clínica: un ‘Taller de dimensión Compositiva’ dictado por María Kumichel, un ‘Taller de Puesta en Escena y Técnica’ junto a Ana Caterina Cora y un ‘Taller Comunicación y Gestión de Proyectos’ junto a la Agencia Chaco Media. Luego tuvieron dos semanas en las que cada grupo trabajo en su obra, se volvieron a ver para mostrar cómo había evolucionado cada obra.

“La clínica está centrada en el movimiento, en la cuestión escénica y de movimiento” asegura Jesica. “Esta es la primera presentación y el proyecto después más sigue, sigue en cada una con su camino… Siguen trabajando porque eso pasa con las obras, siempre se vuelve sobre ese trabajo. Hay una obra que es una reversión de otra obra y el resto de las obras ya se venían trabajando previamente, pero como presentación e investigación del material es la primera instancia, es como una primera apertura es un ‘bueno llegamos hasta acá con el proceso, pero de ahora en más es una puerta, una apertura’ para que sigan trabajando e impulsando la creación de obras”.

Clínica de obra escénica, las propuestas:

Metakinético: El gesto primario en la temporalidad del cuerpo

Esta obra estuvo dirigida por Abril Balbarrey e interpretada por Pamela Perlorenzi y Camila Etchegoyen. Un cuadrado marcado en el centro de la pista es el indicio de que la obra inicia. Pamela y Camila, vestidas de negro, se acercan al cuadrado y comienzan con su performance, mientras conectan en la escena el público también conecta con ellas y ahí todo empieza.

Abril conoció el proyecto de la clínica a través de las redes y presentó la obra que era un proyecto de una materia que estaba cursando en la Universidad Nacional de las Artes. Después empezó a buscar a gente que quisiera participar del proyecto y gracias a una convocatoria express en redes se sumaron Pamela y Camila -sin saber todavía de qué trataba la obra-.

“Todo fue nuevo y muy rápido”, cuenta entre risas Abril. “El proceso fue muy enriquecedor y muy veloz, pero congeniamos de una manera muy natural porque no nos conocíamos y la obra requiere de la intimidad. Entonces fue un proceso de mucho trabajo para que pudiéramos armar y construir algo. Ahora el paso por la clínica se siente muy rápido”.

Para las tres el proyecto fue muy enriquecedor por diferentes razones. Camila nunca había sido dirigida y quería ver cómo era, además de sumarse a un proyecto nuevo; Pamela, por su parte, nunca había participado de una obra así, por lo que para las tres la experiencia era nueva.

Metakinético es una obra dirigida a lo empático, a la risa. “Hay mucho de lo que pasa con el público, ese juego de me empiezo a reír y el otro también”, explica Abril. “Jugamos mucho con ese vínculo, con la risa… en particular en cómo va mutando en relación al tiempo, a las tonalidades, al cansancio, la risa en todo su esplendor y después se relaciona con diferentes estados que fueron surgiendo con la parte gruesa de la de la exploración. La clínica le dio una profundidad increíble, o sea, pasó de ser un trabajo para la facultad a una obra que, de repente, tiene un montón de capas y nos trajo más preguntas que certezas”.

Cuando finaliza el cuadro el público aplaude y Camila y Pamela salen abrazadas. Las preguntas también quedan en el aire, como las risas que nos dejaron

Volver: Una espiral

Ariana Fernández, directora y creadora de esta obra conocía a Elisa por trabajo y cuando empezó el proyecto de la Clínica de danza se sumó. Volver, una espiral es un solo integrado y llevado adelante por Ariana y, aunque en la obra se presenta como solista explica que la verdad “una nunca está sola, siempre hay un equipo y también la mirada del público”.

Ariana se presenta en el medio del escenario, una tela negra puesta a manera de circulo es lo que separa al público de su puesta. La música inicia y Ariana empieza su solo.

“Si bien hay una estructura yo trabajo mucho con la improvisación, entonces es mucho de la presencia del momento. También, obviamente, hay cosas que se usan y herramientas y cosas que se repiten, pero es mucho de lo que va sucediendo…la obra, en sí también tiene que ver con girar entonces hay un momento entero en el que giro toda todo el tiempo”.

Ariana también afirma que: “Está buenísimo que se visibilice la danza porque tu imaginario, según el lugar donde vivís es diferente al mío, al de al lado y está bueno que en realidad hay algo de ese mensaje que llega que te abre una nueva mirada y que te expande. Eso para mí es con cualquier pieza, no importa si trabajas desde la improvisación o no. Porque, de hecho, hay algo que muta y el público hace que la obra sea diferente. Por ejemplo, en la puesta mía hoy el público va a ser el círculo conmigo y me fascinan que pase eso, cambiar esta perspectiva de frente”.

La gente que está alrededor de Ariana también observa todo desde una nueva perspectiva cuando ella, en sus giros, ve a cada persona a los ojos y se va fundiendo con la tela.

Bailar entre

Esta obra fue una idea de María Cecilia Fernández y María Florencia Balsani. Conocieron el proyecto de Clínica de obra escénica a través de las redes y Cecilia, que ya conocía a Elisa, se lo comentó a Florencia. Cuando empezaron eran sólo ellas dos y luego se unieron Gabriela Mónica González, Iara Ailin Ramos. Las cuatro ya se habían cruzado en algún momento en la facultad.

“Empezamos a armar la idea, a escribirla desde el deseo y después sentimos la necesidad de ampliarlo y que surja como esta grupalidad”, explica Florencia. Por su parte, Cecilia amplia que “Flor venía escribiendo algunas cosas sobre la temática que tiene que ver con el conurbano, con lo barrial, con el cuerpo, con lo urbano y en paralelo, yo venía haciendo como investigaciones en relación al sonido y al pasar sonoro. Había hecho algunos escritos para la facu en relación a la temática. Después concretamos y armamos el proyecto de obra, armamos una breve descripción como los elementos que se iban a trabajar”.

En la obra hay una poesía en guaraní, un video con el tren de fondo y música. Empieza con las cuatro chicas moviéndose, estudiando el espacio en el que están y luego continúa con una puesta con elementos entre los que ellas tienen que seguir encontrando espacios para moverse.

“Es súper interesante el hecho de que no era algo cerrado y en la experiencia era como bueno, ‘que se les ocurre, traigamos algo’… fue súper colectivo lo que se generaba y eso para mí es rico; uno también se compromete más porque estás siendo creadora de lo que está pasando entonces para mí es re lindo”, termina Cecilia.

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