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Corpachar, el verbo de la vida

El 1° de agosto, según el calendario gregoriano, se festeja la Corpachada.  Esta celebración deviene de la cosmovisión andina, significa “dar de comer” en quechua y se ofrece a la tierra lo mismo que esperamos de ella, reforzando nuestro vínculo. Se celebra en agosto por ser el mes previo a la siembra, cuando la tierra descansa.

Pero en este último tiempo, ¿qué tan conectados estamos con la tierra ? ¿a qué distancia del buen vivir, soberanía alimentaria o seguridad alimentaria nos encontramos?

Foto : Leonardo Gonzalez, Corpachada 2019

Desde el año 1961, con el lanzamiento de la UPOV (Unión Internacional para la protección de obtenciones vegetales), una organización intergubernamental e  internacional con sede en Ginebra (Suiza), que hasta la fecha está integrada por 75 miembros y abarca 94 países, los paradigmas de las prácticas agropecuarias cambiaron. En el paradigma hegemónico vigente, algo tan necesario para la biodiversidad y diversidad cultural humana como lo son las semillas, están en manos de unas pocas corporaciones que lucran para disfrazar de “alimentos” lo que en realidad para ellos solo son commodities, pura especulación económica.

La UPOV desde su inicio y con las reformas de su convenio en los años 1972, 1978 y 1991, avanzó en la creación de leyes que defienden la privatización de variedades, dentro de las cuales define que se entenderá por “obtentor” (para no decir dueño) a la persona que haya creado o descubierto y puesto a punto una variedad. En consecuencia, el obtentor debe autorizar a la o el agricultor que quisiera usar producir, reproducir, comercializar o acopiar semillas, no solo negando, sino criminalizando al campesinado que hace uso de sus propias semillas criollas.

Percy vs Goliat, en el cine, la realidad.

Este año llegó a Netflix, la plataforma de streaming más masiva, la película Percy vs Goliat, del año 2020, que cuenta en carne propia, interpretada por Christopher Walken, el resultado de las políticas de privatización de las semillas y sus patentamientos, atentando contra la lógica de la naturaleza. 

Foto : Leonardo Gonzalez, Colonia 20 de abril, UTT

Para oponerse a este sistema injusto, la declaración de la Vía Campesina establece que “las semillas son patrimonio de los pueblos al servicio de la humanidad” y, sobre esta frase, Camila Montecinos, de la Asociación Nacional de Mujeres Rurales Indígenas de Chile, asegura que “no está haciendo teoría, sino que nos recuerda un hecho histórico y milenario, y pone en el centro la palabra clave: patrimonio. Sin ser perfecta, la palabra patrimonio nos permite identificar todo aquello que necesita ser gozado por todas y todos, y especialmente cuidada por todas y todos. Los saberes son patrimonio, la sabiduría es patrimonio, el arte, la técnica también lo son”.

Guardianes de la biodiversidad

En estos últimos años, al mismo tiempo que toma forma un campo oligopólico, crecen y toman notoriedad los guardianes de semillas, quienes buscan conservar y reproducir semillas nativas y criollas, asegurando la biodiversidad y rompiendo con la hegemonía alimenticia.

Foto : Bosque Urbano, encuentro semillero

El sábado 31 de Julio se realizó en la provincia de Misiones el encuentro semillero donde asistieron miles de guardianes de semillas y productores campesinos, en este contexto dialogamos con Flavia, guardiana de semillas y coordinadora del Bosque Urbano en San Martín.

Para ella, aguardianar semillas o estar en esta búsqueda de la recuperación de semillas, es en parte como darle un sentido a la vida, y que cuando uno cosecha, te conecta con lo místico, lo sagrado. “Me niego a creer que como humana después de 10 mil años de alimentarnos de la tierra me voy a condenar a comprar en supermercados. Hay que recuperar eso que nos han truncado en tan poco tiempo, tan pocas generaciones. Mis abuelos comían casi todo de la tierra, costumbre que se perdió en una sola generación. Si hay algo que nos acerca con una super-especie es volver a ser autosuficientes lo más que podamos, eso construye soberanía alimentaria, y no en términos de individualidad, no se puede recuperar semillas si no es en comunidad, si no es con otros”.

“Siempre los intercambios de semillas alimentan y nutren, pero no solo el cuerpo, también el espíritu, la planta me nutre el cuerpo, pero hacerlo con otros nos nutre el espíritu.  En el encuentro, hablando con compañeros que resisten en los territorios, todos hablan de cómo les afecta el problema de la sequía, que el verano pasado fue bravísima. Venimos de tener casi 30 grados en invierno imaginate el verano, eso dificulta la producción de semillas, sumado a los incendios y el desmonte.”

También recuerda una vez que por guardar mal una variedad de maíz se le echó a perder todo, y gracias a que había compartido con otros es que pudo volver a recuperar esa variedad. “Ese es un poco el secreto, es la estrategia de lo comunitario lo que nos da la fuerza de la supervivencia”, sintetiza Flavia.

Foto : Leonardo Gonzalez, Corpachada 2019

Para cerrar, reflexiona acerca de intercambios como este: “Nos fortalecen en términos materiales, me vuelvo enriquecida de biodiversidad de semillas. Pasé horas sin tocar dinero, intercambiando muchísimo con otras personas, y esa posibilidad de volver al trueque, no desde una perspectiva de pobreza, necesidad y urgencia, sino el trueque en la riqueza: somos tan ricos que no necesitamos el dinero, lo más poderoso son nuestras semillas, pero claramente sin acceso a la tierra eso no se puede lograr.”

El encuentro comenzó con infancias Guaraníes  cantando en su lengua, con sus instrumentos, y Flavia señala que “es importante la recuperación de las lenguas, el lenguaje es conocimiento, es toda una cosmovisión, no es sólo una manera de nombrar el mundo, es una manera de verlo también.”

Al encuentro semillero cada uno llevó una ofrenda para la creación de un altar que terminó siendo enorme, era infinito lo que había, era la abundancia de la pachamama.

Foto: Leonardo Gonzalez, Corpachada 2021

Bibliografía consultada : La revolución de una semilla, editorial El Colectivo.

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