La Cámara Gastronómica de San Martín, liderada por Diego Faggioli, firmó ayer en horas de la…
La “indignación” del Padre Pepe con Alberto Fernández
El cura villero de trabajo social activo en San Martín manifestó su posición acerca del proyecto que legaliza el aborto presentado por el Gobierno nacional e impulsado por los movimientos feministas.

José María Di Paola marcó su visión en contra de la Interrupción Voluntaria del Embarazo. Lo hizo en el marco de las Comisiones del Congreso Nacional que debate el Proyecto con expositores y expositoras como invitados. “Como curas religiosos de las villas y barrios populares aprendimos de los vecinos a amar y a cuidar la vida”, señaló.
El cura villero Di Paola, que lleva adelante su trabajo social en el barrio Carcova de José León Suárez, empezó su alocución criticando el “apuro” del Gobierno nacional en tratar la legalización del aborto. Uno de sus argumentos tuvo que ver con la pandemia del Covid-19: “Vemos con tristeza que el número de muertes haya llegado a casi los 40.000 y en medio de esta dolorosa situación con sorpresa e indignación vemos el apuro del poder ejecutivo por sancionar rapidamente la ley del aborto”.
“Los paises capitalistas que han aprobado el aborto han depurado con un pensamiento cuasi nazi al 90% de los niños por nacer con sindrome down”, disparó Di Paola. “Los estudios de embriología nos muestran que a la tercer semana de embarazo ya está diseñado todo el organismo y el embrión posee un ADN único y sus secuencias se mantendrán al nacer y durante toda la vida. Por eso el análisis genético permite conocer mucho sobre el futuro de las personas”, argumentó.
El Padre Pepe cuestionó la decisión de Alberto Fernández de enviar el Proyecto al Congreso de la Nación: “El presidente dice que ha enviado el proyecto al Congreso porque había hecho una promesa y la quiere cumplir. Sería interesante que nos dijera antes quien se comprometió y a quien le prometió: Al pueblo seguro que no, al pueblo de las villas menos y a de las provincias del interior tampoco”.
En otro fragmento de su discurso afirmó: “Como curas religiosos de las villas y barrios populares aprendimos de los vecinos a amar y a cuidar la vida. Los lazos de amor que se generan entre los más pobres, nos muestran que todas las vidas valen”.
“Diputados y senadores-le habló a los legisladores que seguían por sus pantallas- no se coloquen en el lugar de Dios: Dejen que la ciencia hable seriamente y darle tiempo para una decisión correcta”.

Y concluyó: “Gobiernen para los pobres y no para las élites capitalistas e ilustradas. Hagamos entre todos un país en donde se ame la vida, un país en el que podamos sentirnos cómodos y que alguna vez el papa Francisco pueda visitar”.

