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Los sueños siguen vivos

Nueve años después de su identificación, los restos del militante montonero Osvaldo Víctor Mantello fueron trasladados al cementerio de San Martín, luego de haber sido secuestrado en la casa de sus padres, en el barrio de Billinghurst el 16 de junio de 1977.

Osvaldo “el Turco” Mantello militó en las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) y fue secuestrado en la casa de sus padres. Tanto él como su compañera María Susana Reyes -actualmente  directora del Instituto Isauro Arancibia-,  fueron llevados a “El Vesubio” dónde fueron separados. Ella estaba transitando el cuarto mes de embarazo. Se habían conocido en una Unidad Básica que impulsaba tareas de alfabetización, y los sorprendieron justo cuando estaban festejando que iban a tener un hijo.

Durante el tiempo que ambos estuvieron detenidos sólo lograron volver a verse cara a cara dos veces.  Luego de treinta días Osvaldo fue trasladado a otro centro de detención y no se volvió a saber de él hasta septiembre de 2009 cuándo sus restos fueron identificados por el Equipo Argentino de Antropología Forense, luego de que su hijo, Juan Pablo, diera sangre para identificar los restos.

“Los detenidos tenían permitido buscar ropa, una vez por semana, en un cajón donde se guardaba el ‘botín cosechado’ en los operativos. Ramón ‘Pancho’ Erlan, uno de los guardias, me pidió que buscara la ropa de Osvaldo; encontré un pulóver verde y un pantalón marrón descosido. Estábamos incomunicados, pero pedí hilo y aguja, le bordé ‘te quiero’ dentro del pantalón y se lo mandé”, contó Susana, según rescata el historiador Roberto Baschetti.

El cuerpo fue hallado en el cementerio de Avellaneda dónde había sido enterrado de forma clandestina. En el año 2013 sus amigos y compañeros de militancia pusieron una baldosa con su nombre en el lugar dónde había estado la Unidad Básica de la FAR. Sus familia, amigos y compañeros, le rindieron homenaje.

Por Carolina Monteleone.

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