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Malvinas: 40 años, un conversatorio en la UNSAM
En el marco conmemorativo por el tetragésimo aniversario de la guerra de Malvinas, el pasado martes 12 de abril tuvo lugar lugar un conversatorio en el teatro Tornavia, de la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM). A su cargo estuvieron la antropóloga Virginia Urquizu, el politólogo Pedro Munaretto, y el músico Hernán Giorcelli.
En primer lugar expuso Munaretto, quien abrió con una frase del filósofo español George Santayana: “Sólo los muertos están a salvo, sólo los muertos han visto el final de la guerra. Con todo, no deberíamos considerar a la no existencia como pacífica, esto sólo podríamos hacerlo por una ilusión de contraste y una patética falacia”. Luego continuó con una reflexión sobre la frontera entre la paz y la guerra. “¿Quiénes sí han visto el final de la guerra?” se preguntó, ante la atenta mirada de cinco veteranos de guerra, sentados en primera fila. De esta manera comenzó a construir la idea central que desarrolló en su exposición: la guerra no terminó para los que regresaron con vida.
De aquella exposición se desprende, no sólo simbólica sino lógicamente, el tema a tratar por Urquizu: Plan Proyecto Humanitario Malvinas, coordinado por el Comité Internacional de la Cruz Roja y que fue la creación de un equipo multidisciplinario que en 2017 exhumó y analizó los restos de 122 soldados enterrados en el Cementerio de Darwin. Las tumbas tienen una leyenda: Soldado Argentino sólo conocido por Dios.
“Tomamos muestras de sangre a 145 familiares –explicó– para comparar su ADN con el de los soldados caídos, y genética forense realizó los cotejos de perfiles genéticos con fines de identificación”. Se logró, después de la investigación forense preliminar, la arqueología, el laboratorio y el trabajo de los genetistas, restituir la identidad de 114 soldados. Actualmente, aun con soldados argentinos por identificar, una segunda etapa de exhumación ésta siendo tratada por los gobiernos de Argentina y del Reino Unido.
El músico Hernán Giorcelli, por su parte, hizo un breve repaso por la obra que poco después ejecutó como cierre del conversatorio. Previamente, los veteranos respondieron las preguntas del público asistente. Con sus chaquetones camuflados, insignias, boinas y medallas, los cinco veteranos de guerra narraron situaciones bélicas y aquellas que vinieron después, dando la razón al planteo inicial.
Entre ellos hay una fraternidad que se evidencia en los gestos y en las miradas, y que ellos mismo se encargan de remarcar. “Nosotros somos hermanos. ¿Qué es una guerra? No es matar al enemigo, es defender al hermano de armas”, afirma uno de ellos. Detrás del escenario, proyectada sobre la pantalla, una imagen de la época con varias señoras tejiendo, sentadas en mitad de una plaza. Sobre sus cabezas tienen un cartel: “Estamos tejiendo para nuestros soldados todos los días hasta que los piratas ingleses sean definitivamente vencidos. Súmese usted también”. Uno de los veteranos señaló la foto, “ese es el reconocimiento del pueblo”, dijo y la voz se le quebró entre los aplausos. Luego se apagaron las luces para que la música ocupara su lugar y traslade al teatro Tornavia hasta la geografía helada del atlántico sur.

