skip to Main Content

“Mientras se estaba muriendo, la enfermera lo trataba mal”

Santino Godoy Blanco era un nene de 4 años, que después de una serie de diagnósticos errados en el Hospital Dr. Raúl Larcade de San Miguel, perdió la vida el jueves 3 de noviembre a causa de una neumonía bilateral. Los padres del menor denuncian por mala praxis y destrato a las pediatras y enfermeras que atendieron a Santino. Por el caso, separaron a cuatro médicas y tres enfermeras. Zorzal Diario dialogó con Adriana, abuela materna del menor: “Nos venimos manifestando en la puerta del Hospital y lo vamos hacer hasta lograr la destitución de la directora”.

La comunidad de San Miguel se encuentra en estado de conmoción por la denuncia de Agustina Blanco, la madre de Santino, quien detalló en los medios el destrato, mala atención y negligencia que sufrió su hijo por parte del establecimiento, que tiene gestión municipal, ubicado en la Avenida Presidente Perón 2311, se encuentra el Hospital Dr. Raúl F. Larcade. El nombre fue otorgado en reconocimiento a un destacado médico local, que era un ejemplo en el ejercicio de la medicina.

Zorzal Diario dialogó con Adriana, abuela materna del menor, quien contó la situación que vivieron en el Hospital Larcade: “Llevamos a Santino el miércoles 2 de noviembre a la guardia porque tenía fiebre, le dábamos ibuprofeno pero no le bajaba. Lo atendió una enfermera, pero mi hija quería que lo viera un pediatra”. Desde ese momento, pasaron dos horas para que le bajara la fiebre. Recién ahí lo vió una doctora, quien dijo que era “un cuadro viral de laringitis” y que tenía que darle “corticoides y nebulizaciones”. Sin hacer ningún estudio.

Santino con su madre regresaron a su casa a las seis de la mañana del miércoles, pero el cuadro de salud no mejoraba. El pequeño seguía con fiebre alta y vomitaba los medicamentos que ingería. “Lo vuelve a llevar al Larcade a las 17 horas, diciendo lo que había pasado a la madrugada de ese día, y le inyectaron Dipirona y Reliveran”, precisó la abuela.

La médica que lo atendió en ese momento le indicó a la madre que si Santino no vomitaba, ya podían volverse a su casa. Le colocaron un suero al pequeño de cuatro años y le hicieron un análisis de orina. El resultado de ese análisis indicó que el menor padecía una infección urinaria. Como seguía con el suero puesto, Agustina consultó si le podían hacer un análisis de sangre, ya que no le habían hecho ninguno. Pero le dijeron que no, porque se trataba de un cuadro viral. 

Santino siguió mal todo el jueves. Continuaba con vómitos, estaba débil y no comía. Volvieron al hospital por tercera vez. Fue entonces cuando la pediatra que lo atendió, le escuchó los pulmones y dijo que tenía broncoespasmo, porque le escuchaba “ruidos por todos lados.” A raíz de esto, llamaron a enfermería para que le pusieran oxígeno.

“Pasaron díez minutos y no venía nadie. Cuando mi hija fue a buscar a la enfermera, vio que estaba sentada con el papel que decía que Santino necesitaba oxígeno. Venía tranquila caminando. Le hace el puff, y le pone el oxígeno. A la hora debía venir la doctora, vino a la hora y veinte. Nos dijo que se había quedado dormida. Le dijimos que estaba peor, ya estaba como más desvanecido. Lo único que hacía era sacarse la máscara de oxígeno y darle besos a la mamá”, relató la abuela. Luego lo quisieron saturar con tres aparatos que no funcionaban. Santino entró en paro, intentaron reanimarlo, pero ya era tarde.

“Fueron tres guardias que lo mataron. Mi hija tuvo reunión con el intendente de San Miguel, Jaime Mendéz, el domingo pasado y volvió a tener otra este viernes, cesantearon a cuatro médicas y tres enfermeras. Hay una enfermera que se llama Monica Ávalos que lo trataba mal, mientras que Santino se estaba muriendo”, contó la abuela del menor. Y continuó: “Nos venimos manifestando en la puerta del Hospital y lo vamos hacer hasta lograr la destitución de la directora, Gloria Amantía.”

Sobre cómo recuerda a Santino, Adriana respondió: “Santi era un nene súper alegre, corría, iba y venía, hablaba clarito desde los dos años. Le encantaba ir a la cancha de Platense. De la nada venía y te decía ‘te amo abuela, te puedo dar un beso’. Le robaron la vida a mi nieto y a mi hija. Ella no le encuentra sentido a la vida”.

Santino había participado hace dos meses de una campaña de vacunación infantil del Gobierno contra el sarampión, la rubéola, las paperas y la polio para niños de entre 13 meses y 4 años. Respecto a eso contó: “Con la plata de la propaganda, Agustina lo llevó para que se compré ropa, y también fueron a una juguetería. De otra manera, mi hija no hubiese podido porque tiene un emprendimiento de Chipa. Con la plata también compraron costillitas de cerdo, que a él le encantaban. Y él me contaba: ‘abuela yo comi cerdito pero mi mamá comió arroz, y eso no es justo.’ Ese era Santi”, cerró angustiada Adriana. 

La familia tuvo que hacer la denuncia para que le hagan la autopsia, porque tampoco querían hacérsela en el hospital. La Comisaría 1° de San Miguel intervino inicialmente en el hecho, y la investigación quedó a cargo de la Unidad Funcional de Instrucción 4 de San Martín, que buscará determinar si efectivamente se trató de un caso mala praxis y abandono de persona.

Back To Top
×Close search
Search