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Otro logro nacional: científicas crearon “superbarbijos”
Científicas del CONICET, en un esfuerzo conjunto con la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM), la Universidad de Buenos Aires (UBA) y la empresa privada textil Kovi; crearon una tela con triple protección: antiviral, antibacterial y antihongos. La misma se utilizó para la confección de tapabocas y barbijos de uso común que ya están disponibles para la comercialización. El equipo de investigación está conformado en su mayoría por mujeres. Advierten que “es una gran alternativa para el personal de salud”.

Griselda Polla es Licenciada en Química y Directora de Vinculación y Transferencia Tecnológica del Instituto de Investigación e Ingeniería Ambiental de la UNSAM. En diálogo con Zorzal diario, explicó cómo comenzó éste proyecto: “A fines de marzo, un grupo de investigadores nos reunimos para atender la consulta que habíamos recibido de parte de médicos de un hospital del conurbano. El motivo fue que se aproximaba la situación de pandemia y los inquietaba la escasez de recursos con que contaban para protección personal de médicos y paramédicos. Coincide con ésta iniciativa que el dueño de la empresa textil KOVI SRL se contacta con Silvia Goyanes, una de las investigadoras del equipo, con la inquietud de fabricar barbijos con telas de algodón-poliéster con pero que tuvieran efecto bactericida”.
“La propuesta que se le ofrece fue superadora: la posibilidad de hacer un producto bactericida, antihongos y con propiedades antivirales utilizando principios activos de reconocida eficiencia en el ambiente científico. Fue así como comenzamos a trabajar en este nuevo desafío, el desarrollo de telas tratadas para la confección de barbijos destinados a la población en general.” continuó relatando Griselda, que explicó que las telas con las que se trabajó son de algodón y poliéster, y detalló que se les adiciono “un polímero ambientalmente amigable que facilita la retención de agentes activos basados en plata y cobre”.
La experta asegura que los barbijos confeccionados tienen numerosas ventajas: “No son citotóxicas, lo que es muy importante para un producto que está en contacto directo con la piel y por mucho tiempo. Son autosanitizantes, es decir que no sólo protegen de infectarnos del patógeno a través de nariz o boca, sino que son más higiénicos. También que por sus propiedades bactericidas y fungicidas, permite que se puedan usar por un lapso de hasta ocho horas sin peligro de respirar los propios gérmenes.”
Otra de las grandes ventajas que poseen y, por cuestiones económicas y ecológicas, es de relevancia, es que son reutilizables: “Se ha demostrado que se pueden lavar hasta quince veces conservando sus propiedades antivirales, fungicidas y bactericidas. Inhiben virus y bacterias en menos de cinco minutos. La tela está suavemente impermeabilizada para disminuir la posibilidad de que las pequeñas gotitas que contienen al virus penetren en su interior.”
El equipo de investigación que los desarrolló está liderado por Silvia Goyanes, Investigadora Superior del CONICET y docente la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA; y está conformado mayoritariamente por mujeres. Ana María Llois, Griselda Polla, Belén Parodi y Roberto Candal son algunxs de los científicos que lo componen.

Días atrás, luego que el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) se encargó de testear la calidad de la tela obteniendo un excelente resultado; se firmó un acuerdo entre el CONICET, la UBA, la UNSAM y Kovi S.R.L., que le otorga a la empresa la licencia exclusiva para la fabricación de las telas y la comercialización de los barbijos: “Cabe resaltar que a modo de pago por la transferencia de tecnología, la empresa se comprometió a donar durante seis meses el 10% de la tela producida. La misma será utilizada para la confección de barbijos sociales de entrega gratuita a población vulnerable. En función de esta próxima etapa, se están estableciendo contactos con cooperativas y pymes textiles, que podrían integrar el grupo de empresas encargadas de la confección”.
“En el contexto actual resulta muy difícil conseguir materiales, kits de diagnóstico o tratamientos para el virus en el exterior. Cada país acopia y reserva estos insumos para su propia población, y muchas veces dependemos de que nos puedan vender.” explicó la científica, y advirtió al respecto que “el éxito de este desarrollo, realizado en menos de dos meses, es consecuencia de la formación, conocimiento y experiencia de los investigadores a lo largo de muchos años de trabajo; incluyendo capacitación en el exterior e inversión en ciencia y tecnología.”
En línea con esto, reflexionó acerca de cómo “ésta situación de crisis ha permitido valorar a las instituciones científicas y tecnológicas, y a sus integrantes; tanto por su trabajo y la pronta respuesta como por el compromiso con la sociedad.”
La Universidad Pública al servicio de la comunidad
El reciente logro se suma a otros tantos que vienen realizando los científicos a nivel nacional, y que tiene como protagonista a la casa de estudios de la UNSAM. Uno de ellos es el reciente desarrollo de un kit rápido que permite detectar el SARS-COV-2 en una hora y media, tenga síntomas o no el paciente, con máxima eficacia. Tanto la velocidad para obtener el resultado como la portabilidad, que permite descentralizar los testeos; lo constituyen una herramienta muy importante para la detección en territorio de casos positivos.

Por otra parte, y en tiempo récord, un grupo de científicos realizó un test para encontrar anticuerpos en las personas que están o estuvieron infectadas con Coronavirus. El mismo permite medir y cuantificar los anticuerpos que desarrolla una persona contra el virus. Es decir que, no sólo detecta los anticuerpos, sino que también mide la cantidad que hay en los pacientes.
El suero hiperinmune con plasma de equinos inmunizados se suma a esta serie de innovaciones que han tenido a la UNSAM como protagonista. Éste logró neutralizar al SARS-COV-2 en pruebas in vitro, y se trata del primer potencial medicamento para tratar a pacientes con COVID-19. Claudio Vilariño contó a Zorzal diario respecto al mismo que “las pruebas a pacientes se iniciaron recientemente, por lo que queda aún esperar, al menos hasta fines de septiembre, los datos que surjan”.
Pero sin lugar a dudas, el protagonista entre los actuales proyectos clave en esta línea, es el desarrollo de una vacuna para combatir al COVID-19. La doctora Juliana Cassataro, investigadora del CONICET en el Instituto de Investigaciones Biotecnológicas de la UNSAM, es la líder y coordinadora de un equipo de once científicos que trabajan en ésta iniciativa. La vacuna se encuentra actualmente en fase experimental.

