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Se suicidó Osvaldo Raffo: el hombre que hablaba con muertos y asesinos

“Los cadáveres suelen hablar más que los humanos vivos”, fue una de las frases mas célebres del médico forense Osvaldo Raffo, quien fue hallado muerto el pasado domingo con un disparo en la cabeza en la bañera en su domicilio de San Martín. Al lado de su cuerpo, la policía encontró un arma calibre 38.

Raffo, de 88 años, dejó dos cartas. “ No soporto más los dolores que me aquejan. Que Dios me perdoné”, decía una de las notas. En la otra, le pedía a su cuidadora Silvia: “ No te asustes. No subas sola. Dios te bendiga”.

Dedicó su vida a llevar luz a los misterios más oscuros. Develó cómo sucedieron algunos de los  asesinatos más atroces y resonantes de la historia criminal argentina,  tarea que lo convirtió en el perito forense más reconocido e importante de nuestro país. “ Tengo que pensar como un criminal, porque el cadáver me habla a mí, de lo contrario no podré interpretar el lenguaje del cadáver”, explicaba años atrás en una entrevista a Tiempo Argentino.

El medico forense investigó las muertes que más conmocionaron a la sociedad argentina, como fueron los casos de: María Soledad Morales, José Luis Cabezas, René Favaloro, María Marta Belsunce, Nora Dalmasso, Candela Rodríguez, Ángeles Rawson, y en este último tiempo apareció en la escena pública por el caso Nisman. Raffo había sido parte de la querella de la jueza Sandra Arroyo Salgado, quien consideró que al fiscal Alberto Nisman lo mataron, en contraposición a otros peritos que sostienen que Nisman se suicidó.

Hubo dos casos que lo marcaron en su carrera. Uno, por conmoción. El otro, por espanto. El primero, fue el suicidio del médico René Favaloro. Raffo contó en una entrevista que después de haberle practicado la autopsia, salió llorando. “Empecé a despotricar contra la medicina, contra el país, contra todos”, declaró.

El segundo, fue el caso de Robledo Puch, más conocido como el Ángel Negro, que entre 1971 y 1972 mató a once personas por la espalda o mientras dormían. “Buscábamos a un tipo de asesino de película. La imaginación a veces te hace pensar en alguien o en algo monstruoso. Al final nos encontramos con un niño bello con carita de ángel, parecido a Marilyn Monroe, pero por dentro era el diablo. He entrevistado a criminales terribles que han mostrado cariño o sentimientos hacia su madre, hijos o esposa. En Robledo jamás vi el menor asomo de afectividad para ningún ser humano” confesó Raffo por ese entonces.

Con una trayectoria de 50 años como forense, practicó más de 20 mil autopsias. Los cuerpos hablan, y Raffo aprendió a escucharlos.

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