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SIN URBANIZACIÓN Y SIN SALIDA
En el municipio gobernado por Jorge Macri, el barrio Gándara sufrió dos incendios. El propio gobierno bloqueó una de sus posibles salidas de emergencia, poniendo en peligro la vida de varias personas incluidas un niño y un anciano con discapacidad. El polémico muro se construyó bajo la promesa de una urbanización que nunca se realizó.

El Barrio Gándara se encuentra en la localidad de Olivos, e históricamente ha tenido dos accesos: uno por la calle Bermúdez y otro por José Ingenieros. Hace poco más de un año la Municipalidad de Vicente López tapó la entrada de José Ingenieros como parte de un supuesto proyecto de urbanización que no avanzó.
El pasado 1 de Julio se produjo un inicio de incendio en una casa ubicada prácticamente en el centro del barrio, que afortunadamente pudo ser controlado por los mismos vecinos en el acto. Los bomberos llegaron tiempo después y notaron que se hubiera dificultado hacer llegar las mangueras hasta ese punto, ya que el único acceso que actualmente tienen disponible para entrar y salir se encuentra muy lejos. Es el segundo incendio que se produce en pocos días, y los vecinos temen que tenga que suceder una tragedia para que los escuchen.

«Si nosotros pasamos o llegamos a tirar el muro, ellos dicen que tienen permiso para disparar» relató María Martínez, de 31 años, vecina que lleva adelante el merendero «Los pekes del barrio Gándara». María se refiere a un grupo de policías municipales que están todos los días custodiando la pared de ladrillos que los vecinos llaman muro, construida hace ya más de un año, y que dejó a las doscientas familias que viven en el asentamiento con un solo acceso. «Nosotros ya tiramos el muro, pero lo volvieron a construir. Vinieron a prometerme que iba a estar por un tiempo nomás y les creímos».
La construcción del muro se realizó por orden de la Municipalidad de Vicente López, en medio de promesas de una supuesta obra de urbanización, con el compromiso de que sería sólo por unos días; según relatan los vecinos. La obra nunca se llevó adelante y el muro sigue allí, complejizando el movimiento y las condiciones de vida de los habitantes del barrio; incluyendo menores, personas con discapacidad y adultos mayores con movilidad reducida. Zorzaldiario se comunicó con Defensa Civil pero no quisieron otorgar información al respecto.

Las problemáticas en Gándara son muchas y exceden la falta de accesos: a partir de esa obra que nunca se finaliza, aparecen nuevos inconvenientes como la falta de desagote de cloacas, que generan inundaciones y afectan de ese modo los cimientos; provocando contínua humedad en varias de las casas. Hay casos de vecinos que ni siquiera cuentan con baño propio. Llevar adelante distanciamiento social en el hacinamiento en que viven es prácticamente imposible.

La ilusión de la urbanización no es nueva: El barrio existe desde los años 70, y la promesa de acceso a hogares dignos, en la que entraban muchas familias de allí, data de la primera gestión de Jorge Macri.
«Acá hay mucha gente a la que le hicieron creer que perdieron sus derechos: tener una vivienda digna. Y los conformaron con material y chapa. En esta situación ya me veo desbordado: me preocupa la seguridad, no podemos mantener distanciamiento, no tenemos espacio. Estoy cansado de pelear.» declaró Hugo Jiménez, de 56 años, que hace 40 que vive en el barrio.

Luciana Resona tiene 24 años y, como no posee un hogar, vive de manera provisoria en la casa de Hugo, que se apiadó de su situación y le dió un espacio a pesar de compartir la casa con otras diez personas. Luciana tiene un hijo de 9 años con una discapacidad motriz generada a raíz de un ACV que le ocurrió a los 6, y que actualmente se encuentra en tratamiento de rehabilitación. Desde la Secretaría de Vivienda y Hábitat municipal le habían otorgado, a fines del año pasado, materiales para construirse un espacio propio: «El 3 de Septiembre me los prometieron y no tuve más noticias.».
El 1 de Julio fue el segundo de los incendios que ocurrió en el lugar. Sergio Benítez, uno de los vecinos que presenció el hecho cuenta que: «La mayoría comienzan con un cortocircuito. Como las térmicas no saltan, con un chispazo tenés el incendio encima. Las conexiones eléctricas están a la intemperie y mal hechas. Faltan materiales, los cables están deteriorados y sueltos, es un peligro. Si llega a ser más grave ¿cómo evacuás a la gente, cómo sacás a los chicos?».

Nicolás Fergero, secretario general de UTEP del Movimiento Evita, aseguró: «Hablamos varias veces con trabajadores territoriales del municipio, que conocen exactamente el lugar y saben que si pasa algo en todo ese sector es una trampa mortal. Ya nos cansamos y comenzamos a difundir por las redes que tenemos a disposición. Sabemos que el municipio tiene recursos y poder económico. Si llega a pasar algo grave, va a ser peor que exponerlos en redes.»
Por estos días se encuentra circulando un video que describe el conflicto, donde se observa que un alambre de púas se extiende arriba de «el muro». También existe un amplio espacio repleto de escombros y deshechos entre esa pared de ladrillos y la calle, donde un cartel del municipio reza: «estamos trabajando para que vivas mejor».

texto: Sabrina Saraceni / fotos: Facundo Nívolo

