Sobrevivir a las crisis y reinventarse: la pyme que siempre mira al futuro


COSMEL Electrónica es una PyME que fabrica productos electrónicos desde 1980. Actualmente está ubicada en Vélez Sársfield 5594, en la localidad de Munro. Después de haber sobrevivido a las constantes crisis, en particular a la última que produjo el macrismo en el sector, decidieron reconvertir sus productos y fabricar luminaria para cultivos de cannabis. 

La fábrica cuenta con un espacio específico para la producción, dos depósitos, administración, control de calidad y una oficina.  Después de la sala de espera donde hay productos instalados para el muestreo, le sigue una escalera que llega a la oficina de su fundador y director, Carlos Melamedoff. Tres dibujos enganchados en un corcho se asoman por detrás de su cabeza mientras escribe en su computadora. “Son de mis nietos”, dice. En la pared de enfrente hay cinco fotos enmarcadas de sus hijos cuando eran chicos. Carlos tiene 69 años y es ingeniero en electrónica e ingeniero en control. Si bien antes de comenzar su carrera también le gustaban los animales y la biología, se decidió por estudiar ingeniería en la Universidad de Buenos Aires, allá por los años setenta. Antes de recibirse, trabajó en el departamento de ingeniería de Texas Instrument, una fábrica multinacional, ycon el paso de los años llegó a ser subgerente del departamento y gerente del turno tarde. 

En 1980, en plena época de Martínez de Hoz como ministro de economía de la dictadura militar, Texas Instrument cerró el turno tarde y despidió a todos sus trabajadores, entre ellos a Carlos. “Mi hija mayor tenía tres años y mi señora embarazada, no había absolutamente nada de trabajo, me quedé en la calle”, rememora.

Un zumbido entra a la oficina desde el sector de pruebas, parece un torno que con el transcurso del tiempo se mezcla con los sonidos cotidianos de la fábrica. 

En esa época comenzaron a aparecer en el mercado los primeros televisores a color en la Argentina, los cuales empezaban a fallar y los services que existían en el país sólo trabajaban con televisores valvulares. “Sacaban una válvula y la cambiaban por otra, pero nadie sabía nada de electrónica en ese ámbitocomo para reparar una fuente o un televisor color con circuitos integrados” explica.  Fue así que empezó como método de subsistencia  a dar cursos de televisión color, a agrupaciones que se juntaban técnicos para aprender. Carlos ya tenía una hija y otra por venir por lo tanto eso no le alcanzaba para sostener a su familia. No tenía local, ni espacio físico para trabajar por lo tanto iba a los locales de sus alumnos y arreglaba sus televisores ahí. 

A partir de una persona que lo contactó con la firma CONDISTELEC, comenzó a fabricar en una pieza en la terraza de su casa, variadores de velocidad para los taladros que vendía la empresa . Esto también duró poco tiempo. Por un desfase en los precios de los taladros que provenían de Estados Unidos y de Alemania por desfasaje del dólar y el marco Alemán, la empresa dejó de comprarle, así que Carlos comenzó a recorrer casa por casa de materiales eléctricos y negocios de iluminación, para vender los productos que él mismo hacía. “Me iba desde muy temprano con mi valijita a mostrar mis productos e intentar venderlos para llevar la comida a mi casa”, relata.

“Me puse a estudiar las cosas que ya existían en Argentina y qué cosas no había así podía fabricarlas yo”, cuentas Carlos y agrega: “Los automaticos para pasillos individuales por piso en edificios, que ahora son muy comunes, antes lo único que había era fotocontrol para las columnas de la calle, no había de uso familiar. En ese momento la vi y me puse a fabricar eso, ahí gané muchos clientes y me abrí en el mercado porque nadie los hacía”. Junto a dos compañeros que comenzaron a trabajar con él, empezaron a hacer las instalaciones de automáticos para pasillo en edificios piso por piso. “En un edificio de diez pisos el gasto energético que se ahorraban con mi sistema, en dos bimestres podían ahorrar el gasto de la instalación que yo les hacía, después de seis meses ya tenían amortizada la instalación.”

En el año 1985 recién pudo alquilar al lado de su casa un galpón de 100 metros, donde montó las mesas de trabajo y separó lo que era el trabajo de su casa, que hasta ese momento estaba funcionando en una pieza en la terraza.

Por esos años, durante la época del Plan Austral, se produjo un bajón grande, Carlos cuenta que pudo sobrevivir porque tenía una estructura muy chiquita pero otros fabricantes más grandes cayeron. COSMEL electronica funcionó allí hasta el año 1992 cuando el dueño de ese galpón no les pudo alquilar más. “Saqué un préstamo hipotecario y compré mi galpón y estuve ahí hasta 2014.”

Carlos recuerda que en  1994, durante el primer gobierno de Menem, “la cosa era terrible”: los clientes que tenía, dejaban la Argentina e iban a instalarse a Brasil. “Yo no tenía estructura para irme porque era muy chiquito pero tampoco tenía estructura como para seguir bien, pese a que muchos de mis clientes se iban. Mucha gente se olvida pero con Menem las pymes se fundieron”. En ese mismo año, Telecom compra Entel y se compromete a instalar 30 mil cabinas telefónicas porque había una gran falta de comunicación en el país.  “Un dia me llaman de la empresa metalúrgica que le fabricaba las cabinas telefónicas a Telecom y me dice que tienen un problema, que hay algo que falla, si yo puedo ir a dar asesoramiento. En el camino, Telecom le inicia juicio a esta empresa, se quemaban todos los balastros que había dentro de la cabina telefónica y entonces me llamaron para hacer el peritaje”.

Dos meses recorriendo cabinas en distintas zonas hasta que encontró cuál era el problema. “Hice el informe explicando todo lo que había pasado y por qué era responsabilidad de Telecom y no de la metalúrgica». Aunque Telecom perdió, dos meses después lo llaman a Carlos.. «Ahí dije chau ahora aparezco en una zanja” cuenta mientras se ríe de lo que pensaba en ese momento . 

El problema radicaba en que ellos habían especificado mal cómo debía funcionar el fotocontrol para trabajar con balastros electrónicos, estaban usando uno que no correspondía. “Me pidieron que hiciera todo el diseño de cómo debía ser y ellos lo pusieron en el próximo pliego de la cabina, con las características que debía llegar, ahí empecé a vender miles y miles de fotocontroles porque tenían que llegar a 30 mil cabinas». A fines de 1998 Telecom entra en cesación de pagos. «Todas las empresas a las que yo le vendía -relata- se fueron a convocatoria y ahí no me pagaron nunca más, además de algunas estafas que hubo alrededor del 2000, y ahí sí, estuve al borde de la quiebra, como estuvo todo el país». Para ese entonces Carlos ya tenía cuatro hijos. 

Después de esa crisis, llegó lo que para Carlos y su Pyme fué la “década ganada”. Alrededor del año 2002 en Argentina  todavía no había luminarias led y para las fábricas de luminaria que querían reconvertirse, fue COSMEL quien empezó empezó a hacerles el diseño de todas las luminarias led para que re conviertan sus productos. 

“Hacíamos los drivers para los leds, las placas y ahí fue donde de repente empecé a vender muchísimo más. Ese fue el gran cambio a partir del 2003 y seguí en ese camino hasta el 2015.”

Con el comienzo del gobierno de Mauricio Macri, bajaron el derecho a la importación y a las Pymes que fabrican productos les aumentaron los derechos, por lo tanto a los clientes de Cosmel y de muchas empresas más,  les salía más barato importar por ejemplo una placa de LED que no tuviera garantía, que comprarla a las Pymes. “A mi me bajó muchísimo el trabajo en ese momento, otra vez” expresa Carlos, y mientras acomoda unos papeles suspira dejando expuesto el cansancio que significó atravesar una nueva crisis. 

“Todos los industriales argentinos durante el 2002 al 2015 vivimos el auge de más trabajo. Por todas las crisis que pasamos nos dimos cuenta que si no tienes la capacidad de reconvertirse en tiempo y en forma, fuiste. La realidad es esa”, afirma.

Carlos cuenta que ellos pudieron sostener la fábrica durante la crisis del macrismo, gracias a los años de auge anteriores, pudieron sobre stockearse de materia prima. Y si bien durante la crisis se la fue “comiendo” y bajando su capital, no tuvo que endeudarse en préstamos totalmente irracionales. 

En el escritorio hay cables, rojos y amarillos cortados, retazos. Placas, prototipos de luminarias y pinzas. Las manos de Carlos también cuentan la historia de su fábrica. “Siempre fue muy difícil sostener todo, porque no es sólo una familia, mi familia, es sostener la familia de todos los que trabajan conmigo, trabajadores que están conmigo hace 30 años, entonces es una responsabilidad más grande. Hay muchas familias que dependen de COSMEL y seguis teniendo el compromiso, porque cerrás y cuánta gente quedaría en un momento como este en la calle. Es una responsabilidad muy grande.”

Año 2017, en la casilla hay un correo sin leer, es de INTA CASTELAR. Necesitan hacer luminarias para cultivos. “Yo les conteste que no sabía nada de cultivos, soy ingeniero electrónico. Les dije que si me daban asesoramiento yo las fabricaba”. Pero dijeron que no, que necesitaban alguien que ya estuviera resuelto. Es en ese contexto de poco trabajo en el que Carlos comienza a estudiar de nuevo. “Me contacté con biólogos, que me mandaron información, empecé a armar prototipos, a probarlos y cuando ya estaba más informado sobre cultivos, me vuelve a llegar un mensaje de INTA.”

Después de la primera entrevista y la presentación de prototipos, desde INTA Castelar comenzaron a hacer pruebas con luminaria COSMEL para plantaciones de papa y tabaco. Ellos lo fueron asesorando y ahí le explicaron que el tabaco responde de forma similar que el cannabis. Más de un año y medio trabajando en conjunto. Hasta participaron de un congreso en la universidad de Lomas de Zamora sobre microbiológias del suelo. “Después de toda esa experiencia, empecé a fabricar luminaria exclusiva para cultivo de Cannabis”, señala Carlos. 

En el EXPOCANNABIS 2019 pudo presentar sus primeros productos específicos para cultivos, los cuales eran muy diferentes a lo que ya existían acá. “Básicamente lo que existía era un disipador con un COB pegado, un cooler y una cadena que parecía para colgar un rottweiler”, contó.

A partir de toda esta experiencia adquirida, Carlos y su pyme fueron consultados también para trabajar en conjunto con proyectos para cultivos grandes en La Rioja. Para los cuales va a empezar a desarrollar no solamente las luminarias sino también todo el sistema de control de temperatura y automatización de riegos.

“En la medida en que haya una empresa extranjera que viene a invertir en argentina que hace convenio con INTA que es un ente estatal tiene que autorizarse, realmente es algo con lo cual puede llegarse a exportar y que haya ingreso de dólares al país que es lo que necesitamos en este momento, después de que hubo una manguera que sacó los dólares y nadie sabe a donde fueron, tendrá que haber una manguera que ingrese dólares por otro lado.” remarca.

Los desafíos, cuenta Carlos, van a depender de cómo se re ordene todo en este país, para que lo que venga importado cumpla ciertas normas de calidad mínimas para que sea una competencia leal.  “Si viene un importador que fabrica una luminaria  y da tres meses de garantía y listo puede vender a un precio porque es un producto chino y yo que voy a dar garantía por dos o tres años entonces compro material de primera calidad no estoy compitiendo en las mismas condiciones”, cierra.

El recorrido histórico de esta PyMe y las sucesivas crisis que tuvo que atravesar, son una pequeña muestra de lo que los industriales viven todos los días. Fomentar y valorar la industria argentina también es un gran desafío.