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Una escuela secundaria de San Martín, finalista en un concurso de robótica

Se realizó una competencia de robots en San Martín que culminó con el torneo final en Mar del Plata. Ezequiel Grosso, de 17 años, es alumno de la Escuela Secundaria N° 4, Ricardo Rojas, ubicada en Villa Bonich. Allí, junto a sus compañeros, participó del concurso de robótica. La idea original es del profesor de literatura.

“Nos interesó y comenzamos con el armado del robot. Todos los martes a la tarde nos juntábamos en la escuela para analizar y ver cómo confeccionarlo. El profesor Diego Altamirano fue quien nos enseñó todo para que lo podamos hacer. El primer día conocimos pieza por pieza y los días posteriores ya nos dedicamos a la construcción. Mientras tanto, nos preparábamos para empezar a participar”, cuenta Ezequiel a Zorzal Diario.

“Armarlo nos llevó poco tiempo porque el profesor sabe mucho de teoría y práctica sobre robótica. Primero competimos con distintas escuelas. El robot puede ser controlado manualmente o con un control remoto. Es inteligente, capaz de diferenciar colores, objetos a la distancia y muy perceptivo. Se compite en pistas de colores blanco y negro, es un modelo de circuito. Así se comienza la actividad robótica desde un extremo al otro. Lo que hacíamos era ponerlo sobre la parte negra para que lo detecte el color y haga toda la trayectoria”, agrega Ezequiel.

Cabe destacar que hay distintos tipos de pistas, algunas son cuadradas y blancas, con esquinas negras con unos cubos del mismo color y tienen su valor en puntos según el tamaño. En este sentido el robot tiene que cumplir la misión de sacarlos a todos. “Pasamos por etapas diferentes durante la competencia. Recuerdo que en una de ellas tuve que controlar al robot con el celular, le indicaba que vaya para delante y para los costados. Hubo otros participantes que no podían controlar a su robot a la perfección”, explica el estudiante.

“En principio los encuentros se realizaron en distintas escuelas y cada equipo -formado por el total de alumnos del curso- llevaba su robot. El nuestro estaba compuesto por cuatro estudiantes y el profesor. La primera vez ganamos sin complicaciones. Uno de los encuentros se realizó en el Liceo Militar de San Martín, fue el más difícil porque había muchos participantes, eran cinco los contrincantes. Al ser impares se realizó un sorteo, salimos favorecidos y nos hizo pasara directo a la siguiente ronda”, detalla Ezequiel.

Los encuentros primero sucedieron entre escuelas de San Martín. Pero en Mar del Plata compitieron con colegios de distintos puntos de la provincia. La actividad no tuvo un reconocimiento material, fue por placer.

Como los equipos volvieron a quedar impares hicieron un nuevo sorteo, los chicos de la Escuela Secundaria N° 4, Ricardo Rojas, ganaron y llegaron a la final. “Competimos con una escuela técnica que tenía un robot mucho más avanzado que el nuestro. Esa vez nos costó más, yo estaba nervioso, me temblaba la mano y me costaba controlarlo. Finalmente pudimos conducirlo a la meta final, después empatamos. En la última ronda el robot opositor se trabó y ganamos el torneo local. Así fue como llegamos a competir en Mar del Plata los últimos días de septiembre y perdimos”, continúa Ezequiel.

“Me encantó competir. No importa la derrota. Al menos experimenté algo nuevo, la robótica es algo que me gusta desde hace mucho tiempo, pero nuca tuve la posibilidad de hacerlo. Desde chico vengo investigando sobre esto en Internet, así fue como me nació el interés. Junto a mis compañeros, Mauro Araujo y Gustavo Ramírez pudimos concretar algo que anhelábamos desde pequeños. Y estamos muy agradecidos con el profesor que nos motivó e impulsó”, concluye Ezequiel.

En el torneo final que se realizó en Mar del Plata el equipo que integra el adolescente perdió. Sin embargo, resulta positivo y enriquecedor que un colegio público haya participado de un evento de estas características sin tener ningún tipo de recurso. Todo lo hicieron a pulmón. Los pibes compitieron contra escuelas técnicas, en las cuales la robótica es algo inherente a la enseñanza que reciben en forma cotidiana.

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