El diputado nacional Máximo Kirchner visitó este viernes por la tarde el Polo Productivo Disco de…
“Vamos a volver para terminar con el desorden que Macri generó en nuestras vidas”
El peronismo K homenajeó a los fusilados de José León Suárez frente a más de 350 personas que se convocaron en la avenida Juan Manuel de Rosas y 9 de Julio. Participaron familiares de las víctimas y se leyó un documento final con definiciones referidas a la coyuntura política actual:”En este país no se le puede dar vía libre a nadie para que mate porque sino tenemos que lamentar hechos tan terribles como pasó con los pibes asesinados hace poco en San Miguel del Monte”.
El intendente Gabriel Katopodis encabezó el acto homenaje a las víctimas de la violencia institucional, a 63 años de los fusilamientos en los basurales de Suárez. En aquel momento, Argentina atravesaba un gobierno dictatorial que conducía el teniente general Pedro Eugenio Aramburu, etapa histórica que pasó a la historia como la “Revolución Fusiladora”, por los hechos de persecución, detención y asesinatos a militantes y dirigentes peronistas.
Se montó un escenario, se dispuso unas 50 sillas y se redactó un documento para que el peronismo kirchnerista de San Martín pueda “honrar a los compañeros y las compañeras que dieron su vida para recuperar el país del proceso de hambre y desigualdad que proponía la dictadura del ‘56”, en un acto que tuvo tono electoral, a 12 días de que se confirmen las candidaturas para las próximas elecciones.
Las distintas organizaciones sociales y políticas que apoyan la reelección de Gabriel Katopodis dejaron un fuerte mensaje de fortaleza y unidad. Se movilizaron más de 350 personas que acompañaron con banderas, bombos y cantitos típicos del peronismo. En un momento hasta se animaron a corear el apellido del jefe comunal.
Primero se subieron al escenario familiares de las víctimas, que agradecieron la relevancia dada por el Ejecutivo Municipal. También destacaron “el monumento” construido donde hace 63 años se perpetraban los fusilamientos, y en el que hoy funciona un Parque-Escuela y una Escuela de Danza y Música. Luego se escucharon las estrofas del Himno Nacional, que dieron paso al discurso del presidente del Partido Justicialista Local, Gabriel Katopodis.
Entre sus primeras palabras el jefe comunal afirmó: “No necesitamos encontrarnos ni cantar la marcha para saber lo que somos, sentimos y nos une, pero siempre nos hace bien al corazón poder encontrarnos en este lugar cada 9 de junio porque habla de lo que somos, de los valores y banderas que queremos defender. Nos permite reencontrarnos con lo mejor de nuestra historia: una historia de lucha y esfuerzo militante y que nos obliga como peronistas estar.”
“Estos compañeros -por las víctimas- se levantaron y jugaron por cada uno de nosotros. Tomaron la valiente decisión, entregando la vida, por cada uno de los sueños de aquellos argentinos que en aquel momento sentía y sabia que había un gobierno militar que tenia un mandato muy claro: querían eliminar al peronismo”, siguió.
Ya metido en la contienda electoral que se aproxima afirmó: “No alcanza con las ganas de ganar, no alcanza con seguir sumando a dirigentes y compañeros: lo vamos hacer sumando a los argentinos y recorriendo esta etapa con mucha amplitud y generosidad”. Sus palabras despertaron los aplausos y la gente coreó de su apellido. Sobre la decisión de Cristina Fernández, de ser candidata a vicepresidenta de Alberto Fernández, manifestó que fue “un acto de enorme generosidad”.
Inserto en la política local, llamó a contar con “esperanzas, ganas y fuerzas todo lo que hicimos. Explicando lo que vamos hacer los próximos cuatro años”, y agregó: “Tenemos la responsabilidad de que acá, en San Martín, no pase Macri, y la responsabilidad de que no se sigan cerrando empresas para que la gente no pierda el laburo”.
Sobre el cierre apuntó que al gobierno nacional se lo ve “preocupado, inquieto y nervioso” cuando la oposición se junta, y concluyó: “Ahí está la clave: sigamos construyendo acuerdos, puentes y una visión común de lo que el país tiene que empezar a construir a partir del 10 de diciembre”.
Algunas de las organizaciones sociales, políticas y sindicales que estuvieron presentes fueron la Corriente Peronista Descamisadxs, el diputado nacional Leonardo Grosso con el Movimiento Evita, Partido Justicialista, Tres Banderas, el gremio de los docentes SUTEBA, Peronismo 2020, Agrupación José Hernández, Partido Comunista, Comisión por la Memoria, Verdad y Justicia, Frente de Unidad Sanmartinense (FUS), El Plumerillo, MUP, Compromiso por San Martín, San Martín Para Todos, Peronismo 26 de Julio, OLP, CTEP, Compromiso Padre Mugica, Peronismo en Marcha, entre otras.

El documento completo
Hoy es un día muy especial para todos los que militamos por las causas populares, por la igualdad, la justicia social y los derechos de las mayorías. Hace 63 años, a pocos metros de donde estamos parados, una infame dictadura fusiló a doce personas y se llevó la vida de cinco de ellas. Otras tantas fueron ejecutadas en la zona sur de nuestra provincia, mismo destino que corrió el general Juan José Valle. En ellos la revolución fusiladora encontraba un solo pecado: ser peronistas.
Lo que le hicieron a los fusilados no fue una casualidad ni un hecho aislado producto de la voluntad de aquellos policías. No fue así. Para comprobarlo basta con recordar la frase de uno de los principales impulsores del golpe que derrocó al gobierno peronista, la fusiladora había sido parida para que en este país el hijo del barrendero muera barrendero.
Esa frase es suficiente para ilustrar el origen y los valores de quienes promovieron los asesinatos de aquellos militantes que pedían la vuelta a la democracia y el final de la proscripción del Peronismo: a los fusiladores no los movía otra motivación que el rencor y el desprecio por las causas populares; no tenían otro objetivo que frenar los avances sociales del movimiento político de masas más grande de occidente; no querían otra cosa que paralizar una sociedad dinámica donde, si se lo proponía, el hijo del barrendero podía ser lo que quisiera. Y, obviamente, intentaban quitar al Estado como promotor de la justicia social, como motor igualador que le diera a cada uno de los habitantes de este país las mismas posibilidades.
En ese objetivo la revolución fusiladora no tuvo reparos. No les importó fusilar a cualquier persona para intentar dar una sanción ejemplificadora a quienes fueran peronistas; no les importó extender una prohibición que se sostuvo durante casi veinte años y que impidió que Juan Domingo Perón pudiera volver a vivir al país hasta 1973; no les importó detener y torturar a miles de compañeros durante décadas; y no les importó a esos militares seguir haciendo golpe tras golpe para culminar instalando en 1976 a la dictadura más cruda y salvaje que hayamos vivido. Y con ello le dieron un trágico destino a 30 mil compañeros que hoy no pueden acompañarnos. Entre ellos Rodolfo Walsh, que nos permitió conocer los hechos aquí ocurridos, y Susana Valle, la hija del fusilado Juan José Valle, quien heredó de su padre la preocupación por las causas populares y por ello fue torturada, incluso estando embarazada, hasta hacerle parir muertos a sus hijos mellizos.
Estas situaciones tan trágicas nos obligan a estar atentos porque ya sabemos lo que pasa cuando nos gobiernan quienes desprecian al pueblo. Nos cansamos de ver discursos de odio y reconocimientos a policías que matan. En este país no se le puede dar vía libre a nadie para que mate porque sino tenemos que lamentar hechos tan terribles como pasó con los pibes asesinados hace poco en San Miguel del Monte. Eso pasa compañeros cuando los que nos gobiernan son odiadores, y eso no lo podemos permitir.
Por todo esto que decimos, junto a los fusilados de 1956, hoy merecen un enorme reconocimiento todos los militantes. Porque hoy es un día para reconocer a todos los que son capaces de dar su vida para defender los derechos del pueblo, aunque debemos garantizar que nunca más nadie deba perder su vida por defender sus ideales.
Hoy los militantes tenemos un nuevo desafío. Nos encontramos ante la disyuntiva de una elección trascendental, donde si no ponemos el cuerpo, el alma, pero sobre todo el oído, estaremos entregando la patria a un destino muy oscuro. Donde trabajadores, jubilados y estudiantes sean cada vez más pobres, donde las decisiones políticas de nuestro país se escapen del alcance de nuestras fronteras, donde el Fondo Monetario Internacional nos gobierne. Donde cada vez más los pibes lleguen al colegio con hambre. En cambio, tenemos la obligación de hacer triunfar un modelo de país que privilegie el trabajo, la justicia social y los derechos humanos. Un país absolutamente más inclusivo.
Compañeras, compañeros, nos toca ser comprensivos, escuchar a quienes están sufriendo las políticas de Macri y Vidal, desde el comerciante hasta el trabajador que tiene trabajo y el que no lo tiene también, desde el jubilado hasta el estudiante, todos aquellos que la estén pasando mal deben saber que en este país la esperanza tiene nombre, que el futuro que todos deseamos y merecemos como argentinos es aquel que propone nuestro movimiento.
Por eso hoy es fundamental recordar nuestro rol a partir de aquellos militantes que se jugaron la vida para que las mayorías vuelvan a estar en el centro de la escena política, para que sean escuchadas y lograr que los gobiernos vuelvan a hacer lo que tienen que hacer, que es gobernar en beneficio de todos y no de unos cuantos pocos. Y para eso no hay mejor que los dirigentes que hoy nos acompañan, que son tan militantes como nosotros, que tienen la responsabilidad de llevarnos por el camino que todos queremos tomar.
Los nombres de la esperanza, son los nombres de los grandes compañeros que nos representan hoy; Gabriel, Axel, Verónica, Cristina y Alberto, de los que no podemos tener dudas de que nos van a conducir de la mejor manera para seguir gobernando en el municipio y volver a hacerlo en la provincia y la nación.
Y si vamos a volver a gobernar pese a que hayan querido borrarnos de la política es porque tenemos dentro de nosotros un fuego que no se apaga, que no pudieron extinguir ni los fusiladores del 55 ni los genocidas del 76 ni los incapaces de este gobierno. Porque a nosotros nos mueve la solidaridad, el compañerismo y la convicción de que la justicia social es el camino a la igualdad de todos. Porque, como dijo algún compañero, el peronismo es el único movimiento del mundo que le dio al amor una categoría política. Eso es lo que nos mueve.
Vamos a volver para terminar con el desorden en que Macri transformó nuestras vidas y garantizar a cada argentino el futuro que merece.

