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Ataque homo-odiante a un argentino en Chile: “No vamos a volver a ningún clóset”

Así como bailó por las calles de San Martín en la primera marcha del Orgullo local, el periodista Alejandro Aymú cruzaba la zona del puente Purísima, en el barrio Bellavista de Santiago de Chile, cuando un grupo de varones, sobreactuando masculinidad, lo agredió brutalmente. “He ido a la primera marcha de San Martín, tengo muchas amigas allá, amigues. Ya estoy mejor”, afirma a Zorzal Diario, el activista, en pie de lucha, a punto de volver a contar una vez más la agresión sufrida.

“Pude reponerme bien. Pero creo que esto se da porque hay una situación que habilita a que esto suceda. Era una zona liberada, no había ningún dispositivo de seguridad. Es una zona donde acudimos la juventud, el colectivo LGBT. Falla la responsabilidad del Estado en el cuidado a quienes acudimos a esa zona, de un bar al lado de otro”, reflexiona, desde su casa en el barrio porteño de Congreso.

La situación fue espantosa. Encuadra perfectamente en el delito de «Robo agravado por ataque homofóbico o de odio por su condición sexual», y eso debería decir la carátula. Pero las instituciones tampoco están preparadas para entender que el motivo de la golpiza no fue un robo, fue el odio hetero cis patriarcal. Ese miedo bobo que el Estado debe limitar, como prioridad. La demanda social es de las más mayoritarias.

El hecho tuvo lugar cerca de las 3 de la mañana, el pasado 28 de octubre. Alejandro caminaba por la calle, en una zona céntrica, llena de barcitos. “Desde mi lugar como activista político siento una responsabilidad en darle la mayor difusión posible a todo esto, y a la vez con amigues, colegas, compañeres”, comparte, porque se siente en el cuerpo la memoria de otros actos de discriminación sufridos, de los que se ha levantado. Porque pudo comprender que ese odio no es individual, es social, y que la política es la herramienta para transformar esta realidad injusta.

“Me ahorcaron y me tiraron al piso. Me golpearon y me decían ‘maraco’, ‘maricón’. Mucho odio. Les entregué mis cosas y me volvieron a tirar al suelo, a pegar y me apuñalaron”, contó sobre el ataque.

La agresión con el arma blanca implicó una apuñalada en el pecho. Pidió ayuda. Pasaban autos, no frenaron. Hasta que una mujer se acercó, lo acompañó a un hospital público y le dijo que “estas cosas suceden seguido”.

“A las maricas también nos matan”, dice la consigna. No sólo hay un brote de femicidios y travesticidios. Toda expresión disidente a la heteronorma vive en peligro. Aymú lo sabe. El orgullo es una respuesta política, y en la foto que también ilustra esta nota se ven claramente las dos caras del arcoiris.

Justicia

El expediente debe cuidar la memoria de los hechos tal cual sucedieron, para que el homo-odio se condene, y que no se repita. La doctora Patricia Varas Pacheco, jefa de la Fiscalía Especializada en Género de Santiago de Chile está a cargo de la investigación de la causa cuya carátula, por el momento, sigue siendo “Robo con violencia”, tal como redactó una agente de la policía chilena, una carabinera. 

“Yo ya declaré en cancillería y la fiscal ahora está investigando, y por supuesto el objetivo en esta primera instancia para mi es que este hecho sea caratulado  como ataque de odio”, y no como dejó asentado la carabinero que era un robo con violencia, porque eso confunde el motivo del ataque.

Desde Cancillería Argentina y el Consulado General en Santiago se pusieron a disposición y acompañan el caso. En este sentido, intervinieron la Dirección General de Asuntos Consulares (DIGAC) y la Dirección de Argentinos en el Exterior (DIARE).

Alejando se puso a estudiar las leyes. “Una herramienta que tiene la justicia está en el código penal de Chile, que enmarca este hecho en un delito con ensañamiento por mi orientación sexual”, explica y cita de memoria los incisos 6 y 21 del artículo 12. El inciso 6 refiere a cuando el delincuente abusa “de la superioridad de su sexo o de sus fuerzas, en términos que el ofendido no pudiera defenderse con probabilidades de repeler la ofensa”. En tanto, el 21 apunta a los delitos motivados por la “orientación sexual, identidad de género”, entre otras motivaciones.

“Si bien el hecho es una cosa de la que me voy recuperando día a día, tiene una mochila extra tiene que ver con que por ser activista siento la responsabilidad de hacer un esfuerzo porque este hecho tenga mayor difusión, para combatir un sentido común que nos ha situado a las disidencias siempre dentro de un clóset, y por supuesto, no vamos a volver nunca más a ningún clóset”.  

En este contexto vale la pena destacar aquellas áreas que sí ofrecieron respuesta de parte de sus funcionarios. Aymú destaca “la contención” de Alba Rueda, Representante Especial de Argentina sobre Orientación Sexual e Identidad de Género de la Cancillería. “Se preocupó y se comunicó conmigo en varias oportunidades nuestro embajador en Chile, Rafael Bielsa, y el área Consular. También fui recibido por la Subsecretaria de Políticas de Diversidad  del Ministerio de Mujeres Géneros y Diversidad, Greta Pena”, completa.

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