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Celebración de la Virgen de Copacabana en Costa Esperanza
Gran conmoción de bombos, platillos, y trompetas, de niños arrojando empecinadamente papel picado multicolor que quedan flotando en el aire e incesantes explosiones de pirotecnia acompañan la llegada de la virgen a la parroquia, en el barrio Costa Esperanza de Loma Hermosa. La recibe una muchedumbre de fieles y curiosos que se apretujan expectantes. Es el comienzo de la celebración de la Virgen de Copacabana, venerada en casi toda Sudamérica.
Por Leo González, Ariel Esposito y Federico Mila

Aquí radica una de las comunidades bolivianas más grandes del país, por eso la celebración que tiene lugar es considerada una de las más importantes y representativas, ya que nuclea diversas colectividades del conurbano bonaerense. La recuperación de saberes y prácticas ancestrales son un brillante ejemplo de cómo sobreviven al paso del tiempo ciertas raíces, ciertas costumbres que traspasadas de generación en generación mantienen la respiración de estas culturas que insisten en venerar a sus antepasados con tanto empeño.



La celebración de la virgen de Copacabana reúne en la parroquia no sólo a la comunidad Boliviana, sino también Peruana, Paraguaya y Argentina, en una jornada espectacular que ofrece una ebullición de música y bailes tradicionales, una conmovedora demostración de color, alegría y energía vital, en la que un impresionante despliegue de vestimentas, especialmente preparadas y con evidente esmero para esta ocasión, es sin duda de los grandes protagonistas de la jornada. Otro actor destacable fue la música, tocada en vivo, a cargo de la Compañía Acuario.

Compuesta de alrededor de veinticinco integrantes, la orquesta ofreció su repertorio como fondo altisonante y contundente para una emotiva ceremonia de larga duración que comenzó con la llegada en precesión de la virgen.
Antes de la misa, Teresa, catequista de la parroquia, nos da la bienvenida. Nos cuenta que ella proviene de Santiago del Estero y llegó a buenos aires muy joven con su familia ¨buscando un futuro mejor¨.
– A fin de mes se celebra el día del migrante, y eso lo tenemos todos en común acá- dice mientras mira orgullosa la entrada de la parroquia y las casas que la rodean. -Acá pudimos encontrar una comunidad donde volver a sentir que pertenecemos a un lugar.
Se alcanza a ver por dentro la disposición de varias imágenes religiosas. El santuario parece ofrecer a quienes se acerquen algo que supuestamente es inalcanzable, salvo para la fe: la mano de dios, el milagro, la protección divina de los santos, respuestas que den a la vida alivio y significado.
La misa que dio el padre Adolfo propone una visión de la iglesia donde se dé refugio a los que necesitan, a la misión de Jesús como redentor de los desfavorecidos en un mundo de brutal desigualdad.




¨En el mundo que se nos presenta se nos dice constantemente: todo depende de los mercados. ¿Saben quiénes los mercados? Los mercados son los dueños del mundo, son las corporaciones, son los que tienen plata. Esos son los mercados. Parece que todo depende de ellos y frente a eso nosotros decimos: no. El cristiano tiene que recordar una y otra vez que somos hermanos. Y la Virgen es la madre que nos une a todos como hermanos¨.
Concluida la ceremonia, la procesión de la virgen recorrió el barrio y regresó a la parroquia, siempre acompañada por la banda, los bailarines, papel picado y pirotecnia. Al regresar se ofreció comida y bebida a las personas presentes. La sección de los bailes en la calle, el plato fuerte de la tarde, comenzó con la cueca típica de Bolivia, donde en cada aro del tema, los participantes reciben vasos de vino, brindan, beben y arroja un vaso al suelo. Luego siguieron los bailes típicos de los otros países.

El cierre fue para la compañía boliviana, que bailó morenada, llamerada y pujliai. Estos últimos, particularmente llamativos: usan sandalias especiales provistas con plataformas, para aparentar ser más altos, y accesorios de chapa que chocan entre sí, para hacer ruido. Refieren a un baile que remite a artilugios antiguos que datan de la época de la conquista, técnicas que se utilizaban para ahuyentar a los invasores.

Resultado del sincretismo religioso y cultural, el culto por la Virgen de Copacabana remonta a finales del siglo XVI, por ser elegida madre protectora de las comunidades originarias. Su imagen reposa en la basílica de Nuestra Señora de Copacabana y cada año recibe la adoración de miles de fieles.

