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HOY COMO AYER: LA VIOLENCIA NARCO DE SAN MARTÍN SE LLEVÓ LA VIDA DE SEBASTIÁN CARRILLO
De 27 años, Sebastían Carrillo, fue asesinado en la madrugada del domingo cuando una bala que provenía de un enfrentamiento de bandas narco le quitó la vida. Se encontraba cenando en la casa de su novia en el barrio Independencia, partido de San Martín.
Por Delfina Pedelacq y Facundo Nívolo
En la madrugada del domingo 14 de septiembre los disparos retumbaban entre los pasillos de cemento. Dentro de la casa sobre la calle Pasaje San Pablo y 21 de junio, Sebastián Carrillo cenaba junto a su novia, Karen Romero. Cuando los disparos parecieron calmarse, Sebastián se levantó y fue hasta la ventana para cerrarla, como si ese gesto simple pudiera poner un límite a la violencia que reinaba afuera. En ese mismo instante una bala atravesó el vidrio e impactó de lleno en su cabeza, derrumbándolo. Murió sin darse cuenta, en presencia de Karen, que quedó paralizada.
Los vecinos contaron que cuando el tiroteo comenzó, en las últimas horas del sábado, se dio aviso al 911, pero el patrullero nunca llegó. También llamarón a la ambulancia. Tampoco llegó nunca. Tuvo que ser asistido por una vecina que junto a la familia de Karen lo subieron a un auto y lo llevaron al hospital. Una vez llegado al Hospital Eva Perón, los médicos confirmaron su muerte.




El caso de Sebastián también expone otra herida: la destrucción sistemática del tejido comunitario en los sectores populares: cierre de casas de atención a las adicciones, ajuste sobre los programas socio-laborales, y el desfinanciamiento o inexistencia de todas las políticas públicas de prevención y de persecución al crimen organizado.
Según el informe 2024 del Ministerio Público Fiscal de la Provincia de Buenos Aires, el departamento judicial de San Martín tuvo una tasa de homicidios de 5,87 y se ubica cuarto en la lista de los municipios más peligrosos. Estos datos surgen de los homicidios que llegan a ser judicializados, pero es de público conocimiento que hay muchos que no llegan a ser contabilizados.

La falta de información respecto de crímenes graves e incluso de homicidios proviene del miedo de los familiares de las víctimas a las represalias de los narcos, por falta de acceso al Estado o por desconfianza de las fuerzas de seguridad. Sin ir más lejos, en el mismo barrio donde mataron a Sebastián, los vecinos contaron que en una circunstancia de idénticas características, la semana pasada murió un joven y otro más resultó herido.
“Esto no fue un hecho aislado”, repiten familiares y amigos. Denuncian que los enfrentamientos entre bandas son moneda corriente y que las respuestas del Estado nunca llegan. La sensación es que los pibes y las pibas de los barrios son rehenes de una guerra que no eligieron. Ahora, familiares y vecinos exigen justicia y la posibilidad de vivir en paz en toda la zona de José León Suárez.

Al mediodía del lunes 15, se realizó el entierro en el cementerio de San Martín. Allí estuvo presente el padre Andrés Benni, de la iglesia Don Bosco de Carcova, quien dio la bendición y recordó que “la justicia también es cuidarnos entre nosotros”. Pidió que la comunidad y la familia puedan encontrar paz en el corazón pero sin dejar de reclamar justicia.




El joven de 27 años era militante del Movimiento Evita de San Martín y participaba en Acción Católica como su familia y, al crecer sin sus padres, creció entre sus tíos y primos. Su tía Lorena Lillo dijo: “Es mucha la impotencia, pero no vamos a parar hasta conseguir justicia. No queremos que quede impune ni que sea un pibe más. Seba era un pibe sano, trabajador, buen sobrino, buen primo, buen novio. Es todo muy injusto”.

Entierro de Sebastián Carrillo, cementerio de San Martín.
El entierro estuvo marcado por la presencia de cientos familiares, amigos y vecinos que levantaron carteles con la consigna: “Justicia por Seba”. Al momento de cubrir el ataúd con tierra, uno de sus compañeros lo despidió con la voz quebrada: “Lo conocía desde chiquito, nos criamos juntos en el barrio. No vamos a dejar que las cosas queden así, no va a quedar impune. La venganza es de Dios, dicen”.




