En San Martín denuncian demoras en el pago de subsidios y una reducción de recursos. Esto dificulta la compra de libros, el desarrollo de actividades y el sostenimiento de gastos cotidianos. El panorama se replica en las casi 2000 bibliotecas populares que existen en todo el país.
Por medio del Decreto 345/2025, el Gobierno nacional dispuso que la CONABIP pierda su autonomía y pase a depender de la Secretaría de Cultura. La medida encendió las alarmas de las bibliotecas populares, que temen por el futuro del Fondo Especial creado por la Ley 23.351, sancionada en 1986. Ese fondo es el principal sostén económico de las bibliotecas. Se financia con el 1% de la recaudación de Lotería Nacional. También recibe impuestos a los juegos de azar. Ese mecanismo de financiamiento había sido garantizado por 50 años en 2022 con el respaldo de todo el arco político.

“Es un incumplimiento grave de la Ley de Bibliotecas. Este año no se recibió ni un solo peso de los fondos que les corresponden por Ley para el funcionamiento de todos los días. Ese dinero no viene del Tesoro Nacional, sino que se trata de la distribución de un dinero que se genera con los premios del juego de azar y que tiene un destino específico asignado por norma”, le dijo a este medio Euge Murillo, máxima autoridad de la Dirección de Bibliotecas de la provincia de Buenos Aires.
Y continuó: “Ese dinero se utiliza para cubrir gastos elementales como la luz, el gas, el acceso a internet, etcétera. No es casual que este gobierno ataque a las bibliotecas populares que son las terminaciones nerviosas de la cultura y son las que vienen sosteniendo un tejido social que está roto”.


La eliminación de la autonomía de la CONABIP formó parte del paquete de la Ley Bases, la cual también creó el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI). Desde las bibliotecas denuncian que, mientras este régimen otorga beneficios impositivos y cambiarios a inversiones superiores a los 200 millones de dólares, el gobierno desmantela una política pública histórica que garantiza el acceso a la cultura en todo el país.
La Biblioteca Popular Maestro Diego Pombo cumple este año 63 años como biblioteca y 77 años como sociedad de fomento. Nació como espacio de reunión de vecinos en San Andrés y con el tiempo fue mutando: sumó actividades para chicos, música, teatro y finalmente la biblioteca en su sede actual de Crujía 3357. Hoy ofrecen talleres de idiomas, teatro, collage, acuarela, encuadernación, guitarra, ukelele, yoga y club de lectura.
«Las bibliotecas son espacios de refugio. Uno viene no solo a buscar un libro, viene a charlar, a estudiar, a tomar mates con compañeros. Lo fundamental es el sentido de pertenencia: la biblioteca no es mía, ni de la comisión, es de todos los vecinos y vecinas de San Andrés», expresó Lucía Martinelli, bibliotecaria de la Diego Pombo hace siete años.

Desde hace tres años, las bibliotecas denuncian un desfinanciamiento brutal hacía la CONABIP. «Antes recibíamos el subsidio de gastos generales que ayudaba a pagar impuestos, parte del sueldo de la bibliotecaria y mantenimiento. Ahora ese monto se mantiene igual o llega con un año de retraso. En San Martín dos bibliotecas cobraron en marzo de 2026 el subsidio de 2025: un dinero totalmente devaluado», relató.
En cuanto al programa “Libro%” de la Feria del Libro, el cual permite que las bibliotecas compren libros al 50 % » no se está entregando o se entrega a cuenta gotas». Constantemente aparecen trabas,se exige que las bibliotecas actúen como agentes fiscales ya que deben presentar facturas detalladas de cada gasto que realizan y se rechazan facturas por cualquier error. «Te buscan el pelo al huevo con cualquier papel. Hay bibliotecas con todo al día en San Martín y así todo no cobran».
El ajuste se nota en todo el país. “Antes en la Feria del Libro tardamos tres días en comprar libros, ahora lo resolvemos en uno, porque hay muchísimas menos bibliotecas», explicó la bibliotecaria. Pese a todo, rescatan que los subsidios provincial y municipal de Buenos Aires y San Martín sí se siguen pagando al día. «Por eso seguimos con las puertas abiertas, pero a nivel nacional nos quieren asfixiar», concluyó.

Ayelén Challier es integrante de la comisión directiva de la Biblioteca Popular Bernardino Rivadavia de Villa Ballester desde hace más de diez años, y directora de la misma desde hace seis. Vecina del barrio y vinculada a la biblioteca desde su infancia, Challier conoce de primera mano el rol social que cumple el espacio y las dificultades que enfrentan en el contexto actual.
En diálogo con este medio, Ayelén manifestó que “las bibliotecas populares son espacios de gestión comunitaria y se sostienen por tres pilares: por las cuotas de los socios, por el trabajo administrativo ad honorem de la comisión directiva que hace desde arreglos hasta trámites, y por el reconocimiento a nivel municipal, provincial y nacional. Este último viene aplicando una política de achique, de ajuste muy sanguinaria”.



Detalló que la CONABIP además de gestionar el fondo especial, brinda capacitación y asesoramiento. «En 2023 recibimos por gastos corrientes alrededor de 1.400.000 pesos anuales. En 2024 ese monto se mantuvo igual, cuando todos sabemos la inflación que hubo. Tuvimos que sostener luz, gas, sueldos y mantenimiento con la misma plata», remarcó.
Contó que hay demoras en los pagos. Durante 2024 el dinero de gastos corrientes se acreditó recién entre octubre y diciembre. En 2025 pasó lo mismo. “Aunque el monto subió un poco, es muy poco frente a lo que cuesta sostener el lugar. Y muchas bibliotecas directamente dejaron de poder acceder a esas líneas, con la excusa de algún trámite pendiente. Cabe aclarar que rendimos cada peso que recibimos de forma detallada», cerró.

