El Municipio de San Martín puso en marcha una nueva entrega de semillas de la temporada primavera-verano del programa Semillero Huerta Familiar. El lanzamiento se realizó esta semana en la Huerta Savio, en Villa Maipú, con un encuentro que reunió a referentes de espacios municipales, organizaciones territoriales y vecinos huerteros. La actividad marcó el inicio de la distribución de kits que llegarán a distintos barrios del distrito.
Texto por Silvia Cristófaro y fotos por Camila Meconi

El programa depende de la Dirección General de Economía Social y es coordinado por Sabrina Alfonso, quien además integra la Cooperativa de Trabajo Bicentenario Construye. En diálogo con este medio, contó que la iniciativa comenzó a tomar su forma actual durante la pandemia. Si bien San Martín ya tenía un recorrido junto al INTA y el ProHuerta, el municipio decidió construir una propuesta propia, pensada desde y para el territorio, vinculada a las características de sus barrios y a la necesidad de fortalecer la autoproducción de alimentos.

Lo que empezó como una campaña de entrega de semillas se transformó con los años en un programa integral. La distribución sigue siendo central, pero hoy funciona como puerta de entrada para tejer una red de huertas familiares y comunitarias, generar espacios de formación y poner en discusión la soberanía alimentaria. «La semilla no la pensamos solamente como un insumo. Lleva conocimientos, historia, diversidad y la posibilidad de multiplicarse», señaló Alfonso.
Una de las claves del Semillero es la gestión compartida con organizaciones comunitarias. El Municipio aporta recursos y acompañamiento técnico, mientras que cooperativas y espacios barriales sostienen el trabajo cotidiano.




Los kits se entregan en dos momentos del año, acompañando los ciclos de siembra: en marzo para otoño-invierno y en agosto para primavera-verano. Cada uno contiene cinco variedades seleccionadas para huertas urbanas de pequeña y mediana escala, aptas para patios, terrazas o espacios comunitarios.
Para esta temporada se distribuyen, entre otras, zapallito de tronco, tomate, berenjena, pimiento, melón, albahaca, lechuga, zapallo plomo, perejil, remolacha y acelga, junto a un calendario de siembra y recomendaciones básicas.

Además de la entrega oficial, los encuentros promueven el intercambio de semillas criollas y plantines entre vecinos, una práctica que permite recuperar y conservar variedades locales. Este año se destaca el aporte de un vecino que hace diez años sostiene y multiplica semillas de tomate platense.
«Ese tipo de experiencias muestran que el programa también se nutre de los saberes que ya existen en la comunidad», destacó Alfonso. El desafío, afirmó, es que detrás de cada paquete haya una familia u organización que pueda sembrar, intercambiar y volver a producir semillas.

