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En contramano y con semáforo rojo, un patrullero embistió a un joven y no lo asistió.

Familiares y amigos de Ignacio Yustos, de 21 años, encabezaron ayer cerca de las 18 hs. una marcha en el cruce de Ricardo Balbín y Pueyrredón para exigir justicia. El domingo pasado un patrullero de la Policía Bonaerense atropelló al joven, que iba circulando en moto en el partido de San Martín. Ignacio falleció horas después en el Hospital Eva Perón como consecuencia de las graves heridas provocadas por el choque. Según testigos, ni la agente que conducía el móvil ni su compañero asistieron a la víctima en ningún momento.

Fotografía Sol Masini

A alta velocidad, sin sirena, en contramano y con el semáforo en rojo. Así cruzó la camioneta Ford Ranger de la bonaerense, conducida por Agustina Gutiérrez (24) cuando atropelló a Ignacio Yustos, quien venía por su carril, con casco y luz verde a su favor. Tras el impacto, la efectiva no asistió al joven ni llamó a una ambulancia. Tampoco su acompañante. Ni siquiera bajaron del vehículo.

La versión oficial indica que Gutiérrez iba escoltando a una ambulancia, pero tres testigos y la cámara de seguridad de un local desmintieron esa información. Una mujer que pasaba por el lugar fue quien realizó el llamado a la ambulancia. Gracias a eso, Ignacio pudo ser trasladado al hospital Eva Perón, donde el parte médico arrojó que se encontraba con pérdida de masa encefálica. Momentos después falleció.

Antes del comienzo de la marcha, Zorzal Diario dialogó con Juan, el papá de Ignacio, quien contó: «El domingo salió a comprar una picada para ver el partido de River y Boca juntos, y pasó esto.» Y continuó: «Lo descerebraron. Lo dejaron tirado como un perro. era un hijo fenomenal. Bueno, trabajador, con ganas de progresar» expresó Juan, quien descargó la impotencia de ver a su hijo muerto en el hospital con una piña en la pared, y se quebró la mano.

Por su parte, Mónica, tía del joven, sostuvo a este medio: «Está todo grabado. La testigo que lo ayudó esperó que venga la ambulancia, mientras la agente se quedó con su compañero arriba de la camioneta. Ninguno de los dos lo asistieron. Ambos son culpables, y mintieron. Dijeron que venían acompañando a una ambulancia, pero en las cámaras no aparece ninguna en la zona.» Acerca de su sobrino, dijo: «Nacho era una persona increíble, te daba lo que no tenía.»

Fotografías Sol Masini

Además de familiares y amigos de Ignacio, participaron de la movilización familiares de otras víctimas de negligencias policiales, como la mamá de Zaira Rodríguez, y vecinos de la zona. Más de un centenar de personas cortaron el tránsito a las 18 hs. en el cruce de Ricardo Balbín y Pueyrredón, donde sucedió el asesinato.

«Policía asesina» y «Justicia por Nacho» decían algunos de los carteles que se divisaban entre los asistentes. Un incesante sonido de aplausos y bombos acompañó el desgarrador grito de Justicia que se repitió una y otra vez. Varios autos que pasaban por el lugar, hicieron sonar sus bocinas en demostración de solidaridad. Luego, los manifestantes se desplazaron a paso lento pero firme a la dependencia policial ubicada a dos cuadras del lugar. Al llegar, empezaron a gritar «Asesina, Asesina». Pero los padres de Ignacio inmediatamente pidieron calma, y que sea un reclamo pacífico. 

Durante la protesta, Alejo Yustos, primo de Ignacio, en diálogo con Zorzal Diario comentó: «Si tenía alguna posibilidad de sobrevivir, ella se la quitó. La efectiva no fue capaz de bajarse de la camioneta a ayudarlo.» También recordó a su primo como «la mejor persona de todo el mundo.»

Nacho era barbero desde los 17 años. Socio en una peluquería de Villa Ballester, sumaba algunos ingresos atendiendo a domicilio. Fanático de Boca, ese domingo fue a comprar una picada para ver el partido, pero nunca llegó a compartirla con su papá.

El sonido del motor de una moto rugió con insistencia hacia final de la movilización, cerca de las 20 hs., ya de regreso en la esquina de partida. En la oscuridad de la noche, algunas escenas de llanto y bronca se llegaron a divisar entre llamas de velas blancas que ardieron para despedir a Ignacio, allí donde estuvo con vida por última vez.

La oficial que conducía el patrullero está detenida, y se le inició una causa por homicidio culposo. La investigación quedó en manos de la Fiscalía N° 4 de San Martín, especializada en delitos culposos, a cargo de Ana De Leo.

Fotografía Sol Masini
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