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«Nos levantaremos cada vez que el Estado dispare contra el pueblo al que debe proteger»

Este miércoles 19 de mayo se cumplen dos años del asesinato de Diego Cagliero a manos de la policía bonaerense. En homenaje, familiares y amigos proyectarán a las 19 horas un documental en un centro cultural de Tres de Febrero que lleva su nombre. Además, el sábado 22 realizarán una caravana vehicular para recordarlo. Hasta el momento, la investigación arrojó dos datos centrales: las balas que hirieron a Diego y a sus amigos fueron disparadas por policías de servicio y no hubo ningún disparo efectuado por el grupo de chicos, como quisieron hacer creer.

Era una tarde de domingo tranquila, de esas que no pasa nada. Pero una llamada al 911 lo cambiaría todo. Un presunto robo de un queso y unos aderezos en un supermercado chino en Martín Coronado desencadenaría una cacería. Cinco móviles policiales perseguían a una camioneta Fiat Ducato. Dos minutos después los rodearon. Con las manos arriba bajaron sus ocupantes: eran ocho jóvenes. Eso no fue suficiente para los efectivos de la policía bonaerense que comenzaron una balacera. Como consecuencia, uno de los chicos llamado Diego Cagliero, falleció. Otro de los chicos, de nombre Mauro Tedesco, recibió un disparo que lo dejó hospitalizado en grave estado de salud. 

Esto pasó el 19 de mayo de 2019, pero ocurrió también en otras fechas con: Rafael Nahuel, Jonhatan Morales, Santiago Maldonado, Facundo Astudillo Castro. Son solo algunos nombres de víctimas de abusos policiales en estos últimos años.

Agustina Lloret, abogada del equipo Seguridad Democrática y Violencia institucional del CELS, es la representante legal de la familia de Diego y de algunos de los chicos. En diálogo con Zorzal Diario calificó como desmedido el accionar policial. Y precisó: «Apenas ocurrió el hecho hubo irregularidades. La escena estuvo en dominio de la policía bonaerense durante una hora. Durante ese rato, para nosotros, plantaron armas en la camioneta para explicar el desastre que hicieron. El trato del caso fue desproporcionado. Los amigos de Diego permanecieron una semana detenidos por el presunto robo, y los policías en libertad , ni siquiera fueron apartados de la fuerza. Se habló hasta de una banda de delincuentes y de un grupo comando.»

La causa fue elevada a juicio oral y público contra los efectivos: Rodrigo Canstatt por homicidio agravado y por la tentativa de homicidio a los siete sobrevivientes del hecho, y Sergio Montenegro por la tentativa de homicidio agravado de los ocho jóvenes.

A pesar de que la defensa de los policías intentó armar una coartada apuntando a un enfrentamiento, y así llevar la causa para el lado de los delitos de legítima defensa y lesiones, que contemplan penas mucho más leves, el titular del Juzgado de Garantías 3 de San Martín, Mariano José Grammatico Mazzari, rechazó ese enfoque y apunta al asesinato. Ambos policías están detenidos. Las cámaras de seguridad y las pericias balísticas determinaron que los únicos disparos fueron realizados por la policía.

Familiares y amigos no dejan de expresar que: «No fueron dos policías, fue toda la institución. El Estado es responsable.» El caso de Diego se dio en un contexto en que desde el gobierno nacional se aplaudía primero disparar y luego preguntar. En los años macristas, la ministra de seguridad, Patricia Bullrich, implementó la Doctrina Chocobar, la cual habilitó a las fuerzas de seguridad a disparar omitiendo criterios de precaución que hasta el momento se tenían que aplicar. Apenas sucedió el hecho, Diego Valenzuela felicitó vía twitter el accionar policial y jamás se retractó.

Lloret asegura que cuando tomaron el caso, había una mirada recortada y sesgada: «En principio la causa estaba circunscripta al asesinato de Diego y la situación de Mauro Tedesco, quien estuvo internado con peligro de vida. Logramos que se incorpore a la causa la situación de todos los amigos que también fueron víctimas. Los chicos que estaban en la camioneta quedaron en el banquillo de los acusados por el supuesto robo, pero ellos también podían estar muertos. Que no lo estén fue una cuestión azarosa. Los efectivos realizaron 13 disparos. Logramos que la condición de víctimas de ellos también fuera considerada».

Diego era músico, compositor, murguero, trabajador y estaba a punto de convertirse en papá por primera vez. Adriana García, su mamá, en diálogo con Zorzal Diario dijo: «Se metieron con la familia equivocada. No nos vamos a cansar de pedir Justicia. Nos levantaremos cada vez que sucedan estas cosas. Es impostergable el desarrollo de políticas de control sobre el uso de la fuerza por parte de los funcionarios policiales.»

Además de la proyección del documental, el sábado 22 se realizará un caravana que saldrá desde Av. Juan José Urquiza y Av. Libertador Gral. San Martín, en Caseros, a las 15 horas; hasta el Anfiteatro Diego Cagliero, en Martín Coronado.

En este camino de lucha, la mamá de Diego presentó el año pasado ante el Concejo Deliberante de Tres de Febrero una solicitud para declarar el 19 de mayo, Día de lucha contra la Violencia Institucional y la represión del estado. Con respecto a la fecha del juicio todavía no está confirmada. Con la sentencia del caso, Adriana y su familia buscan dejar una huella para que haya justicia «todas las veces que el Estado dispare contra el pueblo al que debe proteger».

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