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FOTOGALERÍA: Rodrigo Correa sigue presente en Billinghurst
Rodrigo Correa tenía apenas 14 años cuando el policía Hugo Pos lo asesinó de un balazo en la nuca, el 17 de julio de 2017. A pesar de que el policía bonaernse quiso inventar una historia falta para salvar su pellejo, y trató de instalar la versión de que los adolescentes lo habían asaltado, el año pasado se celebró un juicio oral y público en el que los 12 miembros del jurado popular decidieron condenar al asesino, a 14 años de prisión. Con su memoria limpia, la familia, los vecinos y las organizaciones lo recordaron con una marcha de antorchas desde su casa hasta el lugar de los hechos, en Ocampo y José Hernández.
A Rodrigo le encantaba andar en bicicleta. Soldaba cuadrantes para mejorar sus piruetas. Octavio y Lautaro jugaban siempre con él, y en la trágica noche estaban juntos. Iban a buscar una Play Station para volver a la casa de Octavio, a celebrar el cumpleaños del primo de su amigo. Eran un grupo de chicos que caminaban por Ocampo, y el policía no saben por qué arrancó a los tiros. Ellos venían haciendo chistes por la mitad de la calle. Con la balacera empezaron a correr. Llegaron a la casa donde vivía el hermano mayor de uno de ellos, y les dijeron a los vecinos que un loco los estaba corriendo a los tiros. Y que Rodri no había podido correr con ellos. Allí se había quedado. Allí donde su papá, Julio prendió el sábado una vela, acarició el piso donde lo vio acostado, grabó con estencil de biciclieta que Rodri está presente. Y que no quiere que haya ni un pibe menos, nunca más.






Fotos: Mayra Llopis Montaña




