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“La enfermedad no es una causa de violación: los responsables están lúcidos, lo suficiente para hacer la logística que implica llevar a cabo tal hecho”

En Munro, el barrio en que vivía uno de los responsables de la violación en grupo a una chica en Palermo que se conoció recientemente; docentes, estudiantes, organizaciones y vecinos salieron a la calle para repudiar el hecho.

“Señor, señora, no sea indiferente: violan a las pibas en la cara de la gente”, arengaba un canto en la voz de una adolescente con altavoz en mano. Reconocimiento de la comunidad toda de un hecho atroz cometido apenas horas antes en la zona de Palermo es lo que pedía la gente del barrio de Munro, nucleada en pleno centro comercial, el pasado martes 1 de Marzo.

“La marcha surge por iniciativa de docentes y estudiantes de una de las escuelas del barrio, profundamente interpelados por la temática”, explicó Geraldina Pereyra (36), trabajadora social, docente y una de las convocantes. Y agregó: “Queremos problematizar el hecho corriéndonos de las categorías como ‘violación en manada’, y decir lo que son: seres humanos, varones, masculinos, hegemónicos que ejercen violencia contra las mujeres”.

La movilización “por una justicia con perspectiva de género” y “para erradicar la cultura de la violación” se convocó a partir de las 18 hs. en la intersección de Av. Bme. Mitre y Vélez Sarsfield; y recorrió puntos nucleares del barrio, como la Plaza Leandro N. Alem y parte del centro comercial. Desde hacía varias horas circulaba información de que al menos uno de los seis responsables de la violación grupal era del barrio y, principalmente, personas de la escuela donde asistió el mismo, se vieron fuertemente afectadas por la noticia.

En esa línea, se encontraban también allí allegadas de varios de los implicados: “Era muy amiga de Franco (Lykan), hace dos días estuve con él, Lautaro (Pasotti) y Nacho (Retondo). Tengo ‘piel de gallina’ y mucha ansiedad por lo que está pasando, pero estoy acá porque se lo debemos a la chica” expresó Violeta Alaniz, de 19 años, y prosiguió: “Me mostraron la cara de lo que son, nada que ver con lo que yo conocí. Hemos charlado mucho de feminismo, incluso apoyaban marchas en repudio a las violencias a las mujeres”.

Otra de las principales convocantes de la marcha fue Micaela Iaconis (35), psicóloga y docente, quien reflexionó acerca de la cobertura mediática que se le dio a la temática, y pidió correr la mirada sobre el acto de la violación como si se tratara de una cuestión de salud mental: “La enfermedad no es una causa de violación, poner el foco ahí implica individualizar la problemática y seguir avalando las instituciones y estructuras socioculturales que sostienen realmente estas prácticas. Estas personas están lucidas, lo suficiente para hacer la logística que implica llevar a cabo tal hecho”.

A continuación, lanzó: “¿Qué convierte a una persona en violador? Si no desarmamos las masculinidades vamos a seguir sin poder responder esta pregunta”. También recalcó la necesidad de trabajar sobre estos hechos desde la prevención, no desde el daño: “Es urgente que como sociedad revisemos todos los mandatos que se imponen a la masculinidad, y pensemos cómo criamos, y los valores y sentidos que transmitimos”. Por último, afirmó la importancia que implica en este proceso la Ley de Educación Sexual Integral, transversal y desde el nivel inicial, la Ley Micaela, una Justicia e Instituciones con perspectiva de género y Políticas Públicas que acompañen y contengan.

“El abuso es pandémico: en mi experiencia clínica recibo niñas y adolescentes que acuden con sintomatología y, tiempo después, pueden relatar un abuso. Muchas veces no es ni siquiera el motivo de consulta inicial. Es necesario que éste sea un tema de agenda”, agregó la psicóloga.

En el día de la fecha, los imputados, identificados por la policía como Ángel Pascual Ramos (23), Tomás Domínguez (21), Lautaro Pasotti (24), Ignacio Retondo (22), Alexis Cuzzoni (20) y Franco Lykan (24); aguardaban por la citación a indagatoria del Juez Marcos Fernández, a cargo del Juzgado Criminal y Correccional 21, por el delito de “abuso sexual agravado”.

En tanto, la víctima, de 20 años, luego de un tiempo de internación ya fue dada de alta en el Hospital Rivadavia y se encuentra con sus familiares. Se resguarda su identidad para preservarla.

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