SILLAS VACÍAS EN LAS FIESTAS: FAMILIAS DE SAN MARTÍN EXIGIERON EL FIN DE LA VIOLENCIA EN SUS BARRIOS
Hay al menos 38 muertes contabilizadas hasta el último día del 2025, todas relacionadas con violencia…
Miguel, un afiliado del PAMI de 75 años, está internado en el Hospital Belgrano desde hace tres meses. Tras una seguidilla de diagnósticos erróneos llegó a una situación irreversible. Su hija Verónica dialogó con Zorzal Diario: “Se perdió tanto tiempo que hoy no hay nada para hacer”, lamentó.
La primera vez que Miguel llegó a la guardia del Hospital Belgrano fue diagnosticado por una “infección urinaria y por una neumonía leve”, según consta en el primer parte clínico. Luego de medicarlo con antibióticos para dichas afecciones, le dijeron que se vaya a su casa. Cuando recibió el alta, en la epicrisis no le dieron indicaciones para tener pautas de alarma. Según Verónica, en aquella oportunidad le dieron el alta con laboratorios incompletos.
Al no mejorar su estado de salud, quedó internado nuevamente. Con estudios más exhaustivos finalmente le dijeron que no se trataba de una neumonía, sino de una infiltración en el pulmón. Lo que en un principio se dijo que era una infección urinaria era en verdad una infección renal.
Verónica relató que encontró “muchas irregularidades” en su caso: “Nos iban dando todo el tiempo un diagnóstico diferente”, expresó angustiada, y siguió: “Hablé con el director del Hospital, porque mi papá necesitaba la estimulación de un kinesiólogo, ya que después de tantos días en cama perdió mucha masa muscular. Si yo no lo pedía, no sé lo iban hacer”.
Con el pasar de los días, Miguel fue perdiendo peso y se le hicieron escaras. Cuando su hija pidió que le pongan un colchón antiescaras, las enfermeras le dijeron que no tenían tiempo, ni personal para cambiarlo. Ante esto, la mujer publicó vídeos en las redes sociales para denunciar el estado de su padre, y a partir de ese momento se ocuparon de curar las escaras, de rotarlo, y de higienizar su boca que la tenía llena de costras y sangre.
Uno de los últimos diagnósticos que le dieron es que tiene Parkinson. Al respecto Verónica expresó: “Conozco a profesionales que me dicen que en un mes no te puede agarrar parkinson, es una enfermedad progresiva. El neurólogo, sin conocer su historial, solo se basó en el estado de su rigidez. Pero esto es producido por haber estado postrado tres meses. Mi papá en junio caminaba, comía y hablaba, claramente no tiene Parkinson”.
Además, Veronica contó a este medio que cuando Miguel quedó internado tuvo una hemorragia en la vejiga. El urólogo del hospital culpó a los médicos de la ambulancia que le pusieron mal la sonda. Pero Verónica afirma que el problema se originó cuando le cambiaron la sonda en el hospital, no en la ambulancia. Esta situación desencadenó en que le tuvieran que practicar una transfusión de sangre.
Por otra parte, la mujer también denuncia la falta de insumos básicos en el hospital como: gasas, Platsul y cintas hipoalergénicas, entre otros elementos. “Con los impuestos que pagamos, todos esos insumos deberían estar en un hospital”.
Hace dos meses, su hija pidió realizar estudios para descartar que se tratara de un cáncer: “Me dijeron que nada de lo que él tenía les hacía pensar en un tumor. Dos meses después nos dicen que tiene una masa tumoral en la vejiga sin tratamiento posible”. En este sentido detalló: “En una de las visitas noté que tenía un pequeño bulto en la vejiga que antes no estaba, me dijo el doctor que lo había visto el urólogo y no le hicieron ningún estudio. Cuando se lo quisieron hacer ya era una masa tumoral. Es un tipo de cáncer tan agresivo que ya no hay nada para hacer”.
Hace una semana la familia solicitó, mediante una carta, la historia clínica de Miguel y hasta el momento no le fue entregada.