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Gaza, el infierno en la tierra: Relato del horror en primera persona

Amir Shaban, tiene 30 años, nació en la ciudad de Jabalia, en el norte de la Franja de Gaza, y escapó de la zona de conflicto hace un mes y medio. Estudió en una escuela para refugiados en Palestina. Luego, pasó a la universidad y se convirtió en profesor de Árabe. Comenzó a trabajar como docente en escuelas del norte de Gaza. Desde que comenzó el conflicto con Israel en 1948, ya perdió a 57 familiares. “Viví ocho ofensivas israelíes, esta última es la más brutal. Pude salir de milagro”.

Foto : Ariel Esposito

La última embestida israelí, que comenzó luego del 7 de octubre, dejó: 63.200 palestinos muertos, 160 mil heridos, y miles y miles de desaparecidos bajo los escombros . Casi medio millón enfrentan hambre y desnutrición, según datos de las Naciones Unidas. Pero detrás de estas cifras hay historias de dolor, familias destrozadas y sueños rotos. Una de ellas, es la historia de Amir.

A metros del Congreso Nacional, donde se preparan las vallas para una nueva marcha de jubilados, nos encontramos con él.

En un bar y con el traductor activado del celular comienza la charla. “Esto no es una guerra. Quien llame a esto guerra se equivoca. Las imágenes que se ven, no llegan a dimensionar lo que está pasando. La mente apenas puede imaginarlas. Les hablo de miles de mujeres que no encuentran un baño para hacer sus necesidades. De tiendas de campaña cuya temperatura ahora supera los 60 grados. De insectos y reptiles qué invaden las tiendas día y noche. Y la variedad de enfermedades que se han propagado debido a la falta de las necesidades más básicas de la vida”.

Amir Shaban recuerda que antes de la partición Del Estado de Palestina, musulmanes, judíos y cristianos vivían en plena armonía y paz. Con la conformación del Estado de Israel en 1947 y el desalojo forzado de los palestinos, comenzaron los problemas.

Foto : Ariel Esposito

“Mi abuela, que tenía 90 años, murió en este último avance de Israel, entraron al hospital donde estaba, la torturaron y la mataron. Vivió la época del Nakba en 1948, donde ella junto a 700 mil palestinos fueron obligados a abandonar sus casas. Mi familia aún conserva la llave. Tenemos el plano y el camino a nuestra casa pero supe que la ocupación la robó. A lo que aspiramos en el futuro es a regresar a nuestros hogares. Con esta idea es que nos criaron en la escuela”.

Cuando en 2005, Israel se retiró de la ciudad de Gaza, los palestinos comenzaron a formar instituciones gubernamentales y privadas, y a organizar la ciudad. En este sentido dice: “Se retiraron pero la ocupación no nos dejó en paz. Casi cada año y medio hay un ataque. En 2008 hubo una embestida que duró 42 días y así sucesivamente. Los palestinos no queremos la guerra, ni nos gusta la sangre, amamos la vida y solo exigimos nuestros derechos“.

Afirma que de todas las ofensivas, esta fue la peor. Sobre como huyó dice que no puede revelarlo por razones de seguridad. “A veces puedo contactarme con mi familia una vez por semana. La conexión se corta la mayor parte del tiempo. Recorren largas distancias para conseguir internet y la conexión allí es muy mala, muy lenta.”

Sobre el ataque de Hamas del 7 de octubre, sostiene que los judíos tenían intenciones de una ofensiva muy fuerte: “La resistencia en Gaza tomó una medida preventiva, los atacó y tomó muchos rehenes. Tras obtener los rehenes comenzarían las negociaciones, pero la reacción de los judíos fue inesperada, brutal y demencial, sin ningún sentido de humanidad”.

Y continuó: “Desde entonces hemos estado apelando al mundo, a los países árabes, a las organizaciones de las Naciones Unidas y a todos los mediadores para que pongan fin al conflicto. El objetivo era intercambiar a los rehenes, a cambio que los judíos liberen a los quince mil prisioneros palestinos, pero se muestran evasivos. Cortaron todo tipo de ayuda humanitaria, la gente debe beber agua del mar, mueren cien personas de hambre por día. Bombardearon absolutamente todo. Ahora no diferenciamos entre calles y casas. No hay un objetivo claro más allá del intenso odio que sienten hacia nosotros”.

Sostiene que la mayor mentira que existe en la tierra es la ley: ¿Dónde está la organización internacional de Justicia?, ¿ Dónde están los derechos humanos?, ¿Dónde están los derechos de los animales?, ¿Dónde están las Naciones Unidas?, ¿Dónde están los camaradas de los países árabes?, ¿Dónde están los países? Sabían que Egipto desde el comienzo del conflicto no ha dejado entrar ni una botella de agua”.

Foto : Ariel Esposito

Siguiendo esta línea, reflexiona: “Todos cooperan con Israel. En Palestina sentimos un resentimiento enorme y una presión muy fuerte por parte del mundo que se niega a intervenir y detener a Israel. Destruyeron todo, escuelas, hospitales, iglesias y colegios, lo violaron todo y el mundo observa con los ojos cerrados.”

Se pregunta qué pasaría si un grupo sitiara dos millones de perros y los aterrorizara. “Le juro que el mundo entero se movilizaría y todas las organizaciones mundiales hablarían sobre el asunto e irían a ayudar, pero la verdadera ley hoy en día es que el fuerte gobierna el débil. Lo bueno que está sucediendo es que este genocidio se produce en la era de la tecnología, del vídeo y la fotografía, tenemos muchos documentos que demuestran su brutalidad”.

Como una especie de mantra repite que a los palestinos no le gustan las guerras, ni las peleas, solo defienden su tierra. “Si estoy en este país y me encuentro con un israelí o un judío debo respetarlo, pero si viene a mi tierra y me la roba es natural que me niegue y tengo otra reacción, sé que hay muchos judíos que apoyan a Palestina y se lo agradezco”.

En relación al apoyo y las acciones de ayuda de la comunidad internacional responde: “Me sorprende cómo los extranjeros nos apoyan, las personas que embarcaron en las flotillas son personas maravillosas, y a su vez, nuestros hermanos árabes nos han abandonado, y nos han cerrado los cruces fronterizos”.

Actualmente, Amir, trabaja en un local de comida en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, y envía dinero a su familia en Gaza. “Hay judíos que venden alimentos a precios exorbitantes, pueden llegar a conseguir dos huevos a diez dólares.” Sobre lo que siente al estar en un país en que el presidente apoya abiertamente a Israel responde: “Eso es asunto suyo y yo no tengo injerencia. En cuanto al pueblo argentino es la gente más maravillosa de mi vida, solo encuentro amor, solidaridad, respeto y aprecio. En las marchas, cada vez acompaña más gente”.

Foto : Ariel Esposito

En cuanto cómo imagina una resolución del conflicto afirma: “Mi postura es la de todo el pueblo de Palestina: la única solución es que abandonen nuestra tierra. En cuanto abandonen nuestra tierra, todos los conflictos se terminarán. Pero si creen que la solución reside en los tratados de paz, Israel ha violado todos los tratados y los acuerdos firmados, a pesar que muchos países firmaron garantías de que Israel no violaría el acuerdo. Por lo tanto, estamos seguros y convencidos que Israel no acatará ningún acuerdo de paz, como lo demuestran todas las masacres que ha cometido en el pasado y en la actualidad”.

Y finaliza: “Nuestra esperanza es que los niños que sobrevivan esta masacre son los que van a recuperar nuestras tierras el día de mañana”.

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