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Cecilia Solís: “La obra se resignifica, tiene un renacer constante”

Cecilia Solís no se propone pintar sobre determinado tema en particular, pero la situación social y política aparece en su obra. “Yo pinto por introspectiva, para expresar y vomitar ciertas cosas a través de la pintura, para expresar y escupir un poco de toda esta mierda que estamos viviendo hoy en día”, cuenta Cecilia, muy reconocida por sus pares, muy querida en la Escuela de Artes Visuales “Antonio Berni”.Pedazos de esculturas, olor a pintura, mesas de trabajo coloreadas con manchas de pintura y repletas de cuadernos, de materiales, de pinceles y de paletas. Cuadros colgados en las paredes pero también cuadros apoyados en la mesa, sobre las esquinas de las paredes. Dos cuadernos de dibujo abiertos con bosquejos empezados. y recién terminados; el arte se respira en todo el taller de Cecilia Solís.

“El arte es un estilo de vida, yo lo necesito todo el tiempo pero porque es mi manera de vivir, no conozco otra manera, no sabría qué hacer si no lo tengo”. Cuando era chica salía a la calle con un cuaderno y una lapicera, y todavía lo hace. Creció y ahora es Cecilia es artista plástica y docente.

Junto con su compañero, Ignacio Vexina, forman parte del Movimiento Mate Amargo que, entre otras cosas, realizó una intervención el último 24 de marzo, en la Plaza San Martín, en memoria de los treinta mil detenidos desaparecidos en la última dictadura cívico-militar.

-¿Qué te lleva a pintar?

-Yo pinto por introspectiva, para expresar y vomitar ciertas cosas a través de la pintura, para expresar y escupir un poco de toda esta mierda que estamos viviendo hoy en día. Tengo mucho contagio de mi compañero que hizo series de desaparecidos, él tiene mucho compromiso con ese tema, y hay un contagio mutuo.  Ahora estoy mucho con lo social, con la problemática social y política, pero porque siento una opresión terrible. Las injusticias sociales son lo que ahora me mueve, es la etapa nueva que tengo y que después voy a pasar al óleo. Hoy en día es lo que me inspira.

-¿Qué buscas transmitir en tus pinturas?

-Mirá, pasa es que a veces te preguntan “¿y vos que quisiste decir con esto acá?”, y ahí el artista empieza con un chamuyo…  pienso que no es necesario que te diga qué quise decir porque ya te estoy mostrando la imagen. Ahí cada uno se tiene que fijar lo que recibe… lo que le transmite eso que está viendo porque si no pierde el impacto, pierde la magia. Entonces no importa tanto lo que yo busco, o lo que me parece, sino que lo que me importa es saber qué te transmite a vos. Eso es lo bueno: es lo que hace que la obra sea tuya, sea mía, sea de él, sea de todos.

Cuando Sergio Maldonado estuvo en la UNSAM, Cecilia se acercó al aula tanque para regalarle una pintura de su hermano Santiago, víctima de una desaparición forzada en manos de la Gendarmería Nacional, en un operativo represivo cuando acompañaba a una comunidad mapuche en la defensa de su territorio.

“Me surgió hacerlo, ni sabía que se lo podía llegar a dar. Estaba constantemente pensando en la madre desde mi propia piel de madre; porque vos podes perder a un hijo en un accidente o por otra circunstancia, pero en éste caso tuvieron una logística con muerte de este chico, y fue tan perversa, tan macabra, que eso fue lo que potenció mas la angustia. Y después me surgió dárselo y se dio la oportunidad de que estaba acá cerca y se lo pude alcanzar”.

Mujeres

Aveces las obras van cambiando la forma en que son recibidas con el paso del tiempo. Es el caso de lo que pasó con las series de mujeres, que eran percibidas de una forma hace 10 años, y que ahora en un contexto de crecimiento del feminismo y de empoderamiento es valorada de otra forma. “La obra se resignifica, tiene un renacer constante”, remarca Cecilia.

Cuando aparecieron las mujeres de la serie, Cecilia estaba saliendo de una etapa de “pintura comercial”, que la obligaba a realizar trabajos  en serie. El resto del tiempo de pintura era para ella, y lo tomaba como una “terapia”. Y así aparecieron las mujeres en su obra.

-¿Disfrutás a la hora de pintar?

-Creo que el clímax es cuando terminas la obra, te enamorás de eso y decís: “Mirá lo que parí”. Es un clímax inexplicable. En ese momento sos completamente feliz. El momento de terminar de pintar es mi momento: tomo una copa de vino… y ahí es cuando siento el glamour de la satisfacción.

Fotos: Andrés Cardoso

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