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“Insistimos en la idea de reconocer al musique como trabajador”

El Movimiento Musical de San Martín surge en medio de la crisis que afecta al sector. Buscan organizarse y pensar soluciones ante la destrucción de la fuente de ingreso de quienes viven de la música, sea en la calle, en los medios de transporte, o en los espacios que han cerrado. Aunque es un reclamo que viene desde hace mucho tiempo, a raíz de la pandemia se acentuó mucho más la situación de fragilidad de los trabajadores y trabajadoras de la música.

Uno de los sectores más afectados por el aislamiento social es, sin dudas, el artístico. Dentro de éste, la música se encuentra con sus propias problemáticas. Sin un horizonte claro, y sin ningún tipo de norma que regule la actividad musical, un grupo de trabajadores y trabajadoras de la música de San Martín decidió unirse para encontrarle la vuelta a este difícil momento.

“El Movimiento Musical de San Martín es un grupo de musiques que está en formación, intentando organizarse. Empezó en junio de 2020. Es una organización colectiva iniciándose. Veremos dónde nos lleva.”, comentó Blas Bonardi, uno de los fundadores de El Club de la Música, a Zorzal diario. El Club es un espacio cobija a las bandas under de San Martín y alrededores. Incluso a las de Capital, que se animan a cruzar la Gral. Paz para traer su música al conurbano bonaerense.

El Movimiento está abierto a toda la comunidad musical de San Martín. Participan desde músicos y músicas del partido, gente que trabaja en espacios como: RAF, La Bemba, El Club de la Música, la Biblioteca Rivadavia; hasta bandas o músicos y músicas individuales. También forman parte sonidistas, gestores culturales relacionados al sector y trabajadores de espacios culturales, siempre vinculados a la música.

“El que quiera puede sumarse. Estamos siendo cada vez más, por suerte va creciendo: empezamos siendo ocho, armamos un grupo de WhatsApp convocando gente amiga y allegada al Club, fuimos abriendo el grupo a más y más gente. Hoy ya somos 50 personas.” afirmó Blas, y describió, “Luego pasamos a reuniones por Zoom, las hacemos cada 15 días. Lo que nos proponemos es defender al artista como trabajador y trabajadora. Generar criterios en común para hacernos valer y que nos respeten. Poder exigir condiciones cuando vamos a tocar a un lugar o hacer fechas con la Municipalidad”.

Laura Montalbetti, integrante del dúo Negras ConFusas y la banda de cumbia Mama me muero, también parte del Movimiento Musical, siente que hubo pocas respuestas para la situación de las personas que viven de la música. A partir de ese “olvido”, contó Laura, que “hubo una llamada de atención por parte de algunos músicos y músicas, a partir de la cual nos agrupamos. Hay mucha gente que trabaja y vive de la música: de tocar en plazas, transportes, y de las gorras de salir a tocar. A partir del encuentro surgieron un motón de ideas. Un montón de cuestiones a trabajar más allá de la pandemia. Cosas que venían pasando desde antes, como ir a trabajar por “el pancho y la coca”, por ejemplo. Ahí nuestra tarea no está siendo reconocida”.

Laura Montalbetti

Federico Pracías es productor general del sello discográfico Rojo al Frente, creado en Julio de 2020, en plena pandemia; como parte del Espacio de Arte del mismo nombre. Aseguró que “la misión y objetivo del Movimiento Musical de San Martín es empezar a generar redes. Toda esta situación nos encontró muy separados a todos y todas, y posibilitó la idea de intentar reunirnos, vincularnos entre todos los actores culturales. Tanto los espacios como los músicos independientes de la zona. La idea es unirnos, compartir data interesante”.

Blas es integrante de Garrafa, banda en la que toca el bajo, y el mayor de los tres hermanos Bonardi (junto con Fran y Santi), gestores de El Club de la Música. Afirmó que el primer objetivo que se plantearon es “generar un criterio en común para pensar estrategias y lograr la valorización de la música como trabajo, buscar fuentes de financiamiento y compartir información”. Al respecto, reflexionó, “Intentamos hacer crecer la música en San Martín y que los músicos y músicas sean valorados. Que puedan defender sus derechos, pedir ciertas condiciones de seguridad, de pago, de atención, de un montón de cosas que a veces no están. Trabajar de esto y cobrar bien”.

Blas Bonardi

Laura explicó que lo principal es el reconocimiento de la música como un trabajo. “La producción musical, tener un espacio para que las bandas vayan a tocar: es un trabajo. Tocar: es un trabajo. Todo lo que tiene que ver con la música: es un trabajo. Y no está siendo reconocido. Los espacios culturales no tienen apoyo y se están cayendo a pedazos. Y lugares como el conservatorio, también.”.

Por su parte, Federico Pracías, que también se desempeña como profesor de guitarra en distintos niveles y es cantante, guitarrista y compositor de la banda Marcial, señaló que lo que tratan de hacer es “acompañarnos en esta situación, ayudar a nuestros compañeros: gente que está más avanzada en el tema de las clases online ayuda a que otros músicos, que por ahí no están tan duchos con la tecnología, hagan lo mismo. Brindar recursos, dar herramientas y visibilizar a todos los músicos”.

Federico Pracías

Bonardi, por otra parte, recalcó que están generando un registro “para saber quiénes somos y cuáles son las necesidades que tenemos. Quiénes viven de esto, cuántos profesores hay. Estamos haciendo un relevamiento para ver cuál es la situación general, para poder ver qué estrategias podemos pensar en conjunto”.

La cantante y guitarrista de Negras ConFusas, explicó que una de las cosas de las que se dieron cuenta era que muchos no se conocían entre sí. “San Martín es un partido grande, y muchas veces se generan como nichos o grupitos, que no se conocen entre sí. Las bandas de rock, las de cumbia, las de rap y trap, las bandas mas “spinetteanas”… la idea es romper con eso. Somos todas y todos musiques que estamos en la misma, conozcámonos. Somos todes buena gente, y está bueno poder laburar juntes. Ese es uno de los objetivos a alcanzar: ayudarnos entre artistas del partido. Es muy difícil ser músico o música independiente y poder salir adelante en este país.”

“Siempre fue difícil considerar al artista como un trabajador y que se lo trate como tal: que se lo atienda bien, que tenga una buena prueba de sonido. Insistimos en ésto, que es una discusión que viene desde hace mucho tiempo. De alguna manera se estaba trabajando sobre eso antes de la pandemia, pero ahora se destruyó totalmente nuestra fuente de ingreso. El panorama pos pandemia lo veo muy complicado para les musiques”, concluyó Blas Bonardi.

Todas las cosas tienen música

Desde el 2019, Pracías y el espacio Rojo al Frente comenzaron con la producción del ciclo “Rock al Frente”, que, gracias a su éxito, devino en un espacio escénico abierto a todas las expresiones musicales.

“Ante esta situación decidimos continuar con el ciclo para mantener un poco la llama. Cada sábado a las 21, desde nuestro Instagram (@sellorojoalfrente), tenemos un espectáculo musical con una gorra online. La gente puede colaborar con la suma que pueda. La totalidad de lo recaudado se la entregamos a los músicos que hayan tocado esa noche. El último sábado de cada mes, tenemos micrófono abierto. Ahí se puede sumar un montón de gente, de diferentes disciplinas. No solamente músicos: puede aparecer gente leyendo sus poesías, actuando en vivo. Hemos tenido shows con gente que es parte del Movimiento Musical de San Martín, como parte de esta vinculación que estamos haciendo”, contó Pracías sobre cómo están trabajando frente a la crisis que supone no poder realizar shows en vivo.

Laura manifestó, respecto a Negras ConFusas, dúo que integra con su compañera Mariela Taqui, que “no estamos haciendo demasiado porque mi compañera, Maru, es trabajadora de la salud y nunca dejó de trabajar. Pero hicimos streaming por separado y estuvimos componiendo mucho. También nos sumamos a un montón de grupos como “Música y Sillones”, que se puede ver por Instagram. Armamos varios proyectos haciendo presentaciones a través de vivos o festivales de Instagram, como el que se generó a partir de esto que se llama CLAMA (Clama.ok). Es un homenaje a artistas que nos marcaron en la vida”.

“El Club de la Música está resistiendo como siempre”, afirmó Blas “Intentamos transformarnos. Sacamos un financiamiento colectivo para que la gente pueda colaborar con el espacio, haciendo donaciones o compras futuras para cuando volvamos a abrir. Con eso podemos ir sosteniendo un poco, pagando el alquiler. No estamos pagando ningún servicio ni impuesto ni nada porque no podemos. Lanzamos lo del delivery de comida para generar puestos de trabajo para quienes estamos acá parados, sin fuente de ingreso. Dentro de todo está funcionando, y es la única entrada de dinero, por ahora, para las personas que trabajábamos acá en el Club”, concluyó.  

Laura Montalbetti contó que su caso es especial porque tuvo la suerte de conseguir, un mes antes de la cuarentena, un trabajo en una escuela primaria privada de Ballester, para dar clases de música. Laura es docente, pero afirma que “es un trabajo musical el que hago. Estoy en el profesorado de música del conservatorio hace cinco años, pero mi caso es poco frecuente. Hay muchas personas que la están pasando mal”, expresó la cantante  

Rojo al frente es uno de los primeros sellos discográficos de San Martín. La idea del proyecto es poner el eje en la obra artística, no en el producto. Federico explica que “muchas veces los sellos musicales te preguntan cuántas reproducciones tenés, cuántos seguidores, cuánto público. Nosotros hacemos las cosas diferente. Lo principal es escuchar la música, la obra. Nos interesa ver si hay un concepto, algo para transmitir, eso es lo primero que valoramos. Luego nos ponemos a trabajar con el artista si vemos que va con nuestra línea editorial”. Se trata de crear propuestas, de donde hoy no las hay, a la altura de las necesidades: los y las artistas quieren seguir haciendo arte.

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