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Introspección

Fotografías y texto de Evelyn Schönfeld

Todavía no entiendo como crecieron renacuajos en el jarrón del potus que dejé la primera semana de cuarentena en la mesa del comedor. Me desconcierta bastante y me pregunto: ¿Cómo crecieron? ¿Qué pasa si siguen creciendo? ¿En que se van a convertir?

Yo también crecí desde ese día… ¿Y si sigo creciendo? ¿Qué tengo que hacer? ¿Cuántas veces tengo que atravesarme para entenderme?  ¿Qué vamos a hacer? ¿Cuántas cosas pasaron desde que estamos encerrades?

Lo único seguro es que lo colectivo nos salva. Acompañarse, ser parte de los dos lados, el uno y el otro. Habitar los espacios y el divino autocuidado. La razón del arte, lo que duele, lo que esta y no vemos. La nostalgia de ver las fotos del mar y las montañas. Nuestras fotos. La auto exigencia, lo que sé sobre las cosas. ¿Yo que sé?

“Lo único seguro es que lo colectivo nos salva”, me repito a mí misma cuando salgo a la calle. Cuando entro al barrio y veo la filas llenas de tuppers con manos de diferentes tamaños que los sostienen. El crecimiento propio si no está conectado a lo colectivo, no alcanza.

Todo pasa muy rápido y lento, como el otoño que se fue tan rápido. Todos los días salí a pisar las hojas descalza. Ahora que no están tengo esa dulce nostalgia. Me la pasé sacando fotos, solo para intentar darle un poco de forma a lo que siento. Todavía no estoy segura.

“Voy dejando de hablar si no se trata de escucharme”. Mi lista de Spotify me repite esta canción en loop, como si quisiera decirme algo, todo últimamente es como un loop sin fin.

Desayunar bien, armarme una rutina, reformar todas las camisas que quedaron de mi viejo, aprender a hacer el tuco que hacia mi abuelo, con mucha zanahoria. Divino tesoro misterioso: querer volver a verte, a verlos. El verano con mis amigues, la música de los ‘80, salir a caminar por tu barrio y tomar un vino en cualquier esquina. Lo último que escribí el viernes antes de la cuarentena obligatoria fue: “te quiero volver a ver y tomar mates con jengibre y miel, tengo que tomar más agua cuando haga frio”. Ahora el “te quiero volver a ver”, se convirtió en “les quiero volver a ver”. Por ahora con lo segundo, lo del agua, voy bien.

Disfruto de las luces que aparecen en los rincones de casa. Me gusta como atraviesan las cosas, rebotan o se posan sobre algunas y sobre mí, sobre todas las Evelyns que estoy conociendo. Sol en virgo, luna en leo y ascendente sagitario, eso ya es un montón.

“Quiero terminar este texto hoy, así es algo menos que hacer en el futuro”, le dije a mi hermana antes de empezar a escribir. Y un poco es el resumen de estos días.

Evelyn Schönfeld tiene 24 años, actualmente vive en José León Suárez. Hizo algunos cursos de fotografía y estudio foto periodismo en Eter. Para ella tanto la fotografía como lo audiovisual es una forma de poder compartir, expresarse y hacer justicia social. Participó dando talleres de foto periodismo y cine en centros juveniles de San Martín y en la penitenciaria 46. Actualmente trabaja como editora de fotografía en Zorzal Diario, como comunicadora audiovisual de movimientos sociales y freelance. Estudia Diseño, Imagen y Sonido en la Escuela de Artes visuales Antonino Berni.

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